Pese a que desde 1961 había sido su segunda casa, Canal 13 le cerraría las puertas definitivamente. Su ausencia en la pantalla, sus numerosas enfermedades y el recuerdo del pasado hicieron más tristes sus últimos meses de vida. En la madrugada del 4 de octubre, Pepe dejaba este mundo para entrar al picadero del Cielo, aquel adonde sólo entran aquellos que supieron hacer reír.
El 4 de setiembre de 1909, José Biondi y Angela Cavalieri, inmigrantes napolitanos, veían los ojos de Pepe Biondi por primera vez. La familia se compondría de ocho hermanos, entre los cuales el cómico sería el tercero. En 1916, la familia Biondi asentada en Remedios de Escalada, ve la llegada del Circo Anselmi, que se ubica a pocos metros de su hogar. Uno de sus integrantes, el payaso "Chocolate", vio al niño de siete años parándose sobre las manos y obtuvo autorización para incorporarlo como el aprendiz de acróbata que el circo buscaba con urgencia. Chocolate visitó a los padres, les aseguró que el chico aprendería rápidamente un oficio y que en pocas semanas se ganaría la vida por sí mismo, con él como tutor y maestro. La madre se aseguró de que la propuesta fuera cierta (no quería que se lo llevaran para convertirlo en un sirviente) y le dio a su hijo el empujón que necesitaba: cualquier cosa a la que se dedicara en el circo estaría muy por encima de los trabajos a los que podría acceder si se quedaba en casa. Recién volvería a ver a sus padres cinco años más tarde. Ya adulto Biondi diría:
"Aprendí el oficio a fuerza de golpes y amarguras. Chocolate no fue un buen hombre para mí. Cada pirueta aprendida me costó una cachetada. Esas mismas que ahora sigo recibiendo frente a las cámaras y con las cuales el público tanto se ríe. Pero aquéllas dolían de verdad."
Frecuentes hemorragias urinarias y cruentas palizas que le provocaban desmayos son algunos de los problemas que padeció de chico y que comprometieron gravemente su salud en la madurez. En 1962, Biondi afirmaría:
"Nadie que no la haya vivido se imagina lo que es la soledad de un niño. Por eso me alegra la inocencia infantil, porque sé lo que cuesta mantenerla. Ellos son los únicos que me devuelven la alegría de vivir, que he ido perdiendo poco a poco en el camino. "
Todavía analfabeto, el niño se atrevió a abandonar el circo por una golpiza de Chocolate, que lo llevó a decidir qué ése fuera el último día que pasaría junto a él. De regreso en Buenos Aires, mientras trabajaba de canillita, recibió un día la visita inesperada de Napoleón Seth, legendario artista circense que ahora le proponía un arreglo beneficioso para los dos: el joven Pepe sería un clown, que serviría de pie al tony serio que tenía compuesto Seth.
Si bien Biondi nunca había oficiado de clown, se presentan en el Politeama, propiedad del actor Leporace y lugar de paso de actores como Sandrini. Al tiempo, ambos se presentaban en gran cantidad de circos, aunque para ese entonces, Biondi se había percatado de que su talento era esencialmente acrobático y, ante la negativa de incorporar un número de acrobacia a la rutina que hacían, el dúo se separó.
Luego de permanecer seis meses inactivos, Pepe junto a Peter, otro actor desocupado, recorrió diversos cabarets y escenarios nocturnos. Al poco tiempo, volvería ya solo al circo, más precisamente al Águila, donde además de conocer a Lindolfo y a su hijo, el equilibrista Juan Verdaguer, conocerá a Dick, con quien deciden abandonar el circo, para dedicarse a los escenarios nocturnos. A medida que se iban mudando a los distintos locales de Buenos Aires, el dúo adaptaba el humor para entretener a un público más noctámbulo y picaresco.
Bernardo Zalman Ber Dvorkin, tal el nombre de Dick, era un ruso acostumbrado a los cambios que había huido de Catarinoslav cuando estalló la Revolución rusa. Este inmigrante de pasado atormentado sería durante veintitrés años el compañero de Biondi. El dúo resultaría desde el principio incomparable. Todo transcurría exitosamente hasta que Pepe, durante una gira por Chile, sufrió un grave accidente en la columna vertebral y ya no volvería a hacer acrobacias por el resto de su vida.
Dick y Biondi armaron entonces un nuevo espectáculo en el que reemplazaban las volteretas con sonoras cachetadas y chistes de toda índole. Ante la sorpresa de ambos, este espectáculo les abrió las puertas de todos los casinos, night-clubs y cabarets de América latina y España.
Cuando actuaron en México a fines de los '40, entre el público podía verse a artistas de la talla de María Félix, Cantinflas, Josephine Baker o Jorge Negrete. De allí volaron a La Habana: escaparse a tiempo, especialmente de las mejores salas y con los mejores honorarios, era una constante de su éxito. Al poco tiempo, actuarían en la televisión mejicana, para más tarde recalar en la cubana con su programa "El show de Dick y Biondi". En La Habana el duo se separa, y Pepe sigue con "El show de Pepe Biondi", antecesor directo del conocido por los argentinos. En Cuba, se convierte en el rey del humor televisivo durante ocho años.
Luego de que el Movimiento 26 de julio, lo secuestrara para luego liberarlo, y tras un fugaz paso por Caracas Pepe desembarca en Buenos Aires, donde comienza despliega el toda la perfección de su humor en el mítico "Viendo a Biondi".
En febrero de 1972, Canal 13 hizo un doble anuncio: el retiro definitivo de Biondi y la emisión de un programa especial de homenaje para el 10 de marzo. A pedido de Héctor Ricardo García, realizó su último trabajo a fines del '73 en Teleonce: "Biondirama".

