La gran mayoría de los famosos humoristas hollywoodenses dieron sus primeros pasos en la comedia desde escenarios de stand up comedy, figuras como Jerry Seinfield, Andy Kaufman, Lenny Bruce, Richard Pryor, Steve Martin, Jim Carrey, hasta el mismísimo Woody Allen. La Newton entonces se pregunta: ¿Qué es el stand up comedy?
La respuesta a la incógnita planteada la tienen tres actores / comediantes / guionistas que viven haciéndose preguntas todo el tiempo y que cuestionan el mundo que los rodea desde una visión crítica humorística extremadamente inteligente. Ellos son Alejandro Angelini, Martín Rocco y Diego Wainstein, responsables del espectáculo "Los Comediantes" y asiduos invitados de cada varieté o festival de humor que se realice en nuestro país.
"El stand up se basa en el actor, que escribe sus propios guiones y que está solo frente al público mirándolo a la cara con un micrófono, sin escenografía ni recursos de utilería. Es algo muy corporal", responde Angelini que un poco sabe del tema ya que estuvo un año estudiando en varios clubes de comedia de los Estados Unidos, y prosigue con el recuerdo: "incluso llegué a trabajar en uno muy importante que se llama el "Hollywood In Pro", un lugar que habían estado grosos como Michael Keaton y Jim Carrey".
Detrás de su tupida barba está Rocco que con un tono de lexotanil redondea la pregunta inicial: "se habla de uno mismo, hay cómicos que hacen un personaje, pero el stand up clásico es: yo Martín Rocco les voy a contar lo que me pasa con este tema. Por ejemplo, lo que hace Seinfield es observación social, si bien reconozco que es muy bueno a mí no me gusta porque es descomprometido, yo prefiero más a tipos como George Carlin que se comprometen y dicen que les da bronca tal cosa o tal otra".
Una
vez desasnados es momento de meterse en la historia de este género,
y es Wainstein el encargado: "muchos dicen que el primer
stand up comedian fue el escritor Mark Twain. Cuando lo invitaban
a dar conferencias de sus libros, a él le parecían un plomo, entonces
un día empezó a decir chistes y la gente se divertía más con eso
que con lo que decía de literatura y de golpe sus conferencias
empezaron a ser grandes monólogos cómicos". Rápidamente, como
con todo lo que inventan, los yanquis hicieron del stand up comedy
una gran industria.
"Los americanos tienen una cultura de muchos bares donde hay shows
todas las noches de 10 o 15 tipos que van desfilando mientras
la gente bebe. El stand up comedy empezó como atracción de bar
hace muchos años, los dueños de los bares llevaban a humoristas
para que la gente tomara más, y como entreteni-miento para que
no caiga la acción, cada 10 minutos salía uno y te hacía una rutina",
reflexiona Wainstein que junto a Rocco fueron ovacionados este
año en el II Festival de Humor Carcajada que se realizó a mediados
de abril.
"En Estados Unidos hay escuelas de stand up y cadenas como
el Comedy Store o el Comedy Central, que tienen locales de stand
up en muchos Estados. Te hacen un fixture donde te aseguran 100
noches por año y salís de gira por todos lados, donde los capos
llegan a actuar en teatros para 3000 o 4000 personas. En el club
clásico de stand up tenés la presentación, que es una rutina de
5 minutos con los que están empezando, después los que hacen 15
minutos y por último los headliners que hacen 30 o 40 minutos
y son los que se llevan toda la guita", cuenta Rocco, que
además sostiene que el stand up es el gran semillero de actores
de la TV (sit coms / comedias de situación) en el gran país del
norte, para luego saltar a la pantalla grande.
La segunda pregunta del millón sería: ¿dónde estarían los comienzos
del stand up en la Argentina?
Ahora es Angelini el que tiene la respuesta: "si yo tuviera
que hablar de las raíces en nuestro país tendría que hablar del
Café Concert, el stand up comedy es el Café Concert un poco evolucionado.
Entonces hay que mencionar a Edda Díaz y Perciavalle, aunque no
hacen stand up comedy, pero es lo más parecido. Después a Pinti
que también tiene algo. Verdaguer para mí es un contador de chistes,
y el stand up tiene que ver con la opinión no con el chiste, el
cómico se presenta y opina sobre la vida, el mundo, todo lo que
ve, pero con humor. Se juega mucho con la ironía y el doble sentido.
Es como un paseo por la realidad que estás viviendo, pero desde
otro lado, porque si te ponés a pensar no es gracioso".

