Como un adelanto de lo que será entre el 30 de octubre y el 15 de noviembre el Festival Internacional de Teatro, Arte y TecnologÃa, la compañÃa chilena Teatro Cinema (ex La Troppa) presentó del 8 al 12 de setiembre, en el Cine Teatro 25 de Mayo, su obra Sin sangre, en la que conjugan mecanismos cinematográficos con recursos propiamente teatrales.
La puesta es una adaptación de la novela homónima de Alessandro Baricco (autor también de Novecento) que aborda el tema de la guerra y sus secuelas a través de la reconstrucción de la memoria de un grupo de seres consumidos por dolor y el deseo de venganza.
En un juego que, constantemente, propone fusionar lo virtual con lo corpóreo, la acción se desarrolla apelando a un entorno que cobra vida gracias a las pantallas con las cuales interactúan, con suerte diversa, los actores.
El resultado es desparejo pero siempre sorprendente. Por momentos, alcanza una gran belleza; en otros, la puesta se subordina demasiado al truco y el artificio aparece como una simple atracción.
Sin embargo, a medida que avanza, la obra va encontrando su camino de auténtica exploración. El montaje abre el espacio, lo cierra, lo parte en dos. La puesta oscila entre la ilusión y la distancia que propone la evidencia del simulacro; entre el realismo y las innumerables posibilidades de combinación que aporta la imagen cinematográfica, permitiendo superponer lugares y tiempos, conjugar lo abstracto y lo concreto.
Aunque la propuesta de cruce entre cine y teatro no es totalmente novedosa, esta primera operación de montaje de Teatro Cinema asombra y conmueve. A medio camino entre la parodia del género y un realismo que bordea en ocasiones lo sentimental, las actuaciones en distinto registro son, quizás, la nota más discordante de esta puesta que ya ha recorrido paÃses tan diversos como Bélgica, Colombia, Corea, Italia, Taiwan y Alemania. AquÃ, el público ha aplaudido con entusiasmo una creación que, además de incorporar las nuevas posibilidades tecnológicas, no elude el riesgo de la experimentación, lo que no es poco decir en un panorama teatral en el que la mayorÃa de las puestas tienden a reiterar fórmulas probadas.

