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Murales Siglo XXI

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Artículos - Street Art
Escrito por Lorena Boyd   
Miércoles, 23 de Junio de 2010 19:00
Desde la antigüedad, los hombres descubrieron que las paredes representaban un excelente canal para expresarse. Por eso, no es extraño que los murales hayan acompañado a las distintas culturas y civilizaciones a través de los siglos. En la actualidad, los podemos encontrar en cualquier parte del mundo. Sin embargo, el muralismo se fue transformando y nuevos artistas se animaron a esta forma de arte. Ahora, es el turno de jóvenes provenientes del street art, quienes  comenzaron a pintar grandes murales en distintas ciudades manteniéndose, siempre,  fieles a su estilo y estética. ¿Serán estos los nuevos murales del siglo XXI?

Murales Siglo XXI

Etimológicamente, mural proviene del latín Murus que significa pared. Se cree que la primera pintura sobre una pared  fue la rupestre, en la que se plasmaba sobre las paredes rocosas de las cuevas prehistóricas  dibujos alusivos a las actividades cotidianas como los rituales dedicados al fuego y la caza de animales.
Pasando por arte egipcio, el imperio romano y las civilizaciones Aztecas y Mayas, entre otras; los muros significaron un lugar para dejar las huellas de las culturas y de las distintas tradiciones para generaciones futuras.
Con el paso de los siglos, los murales fueron cambiando y perfeccionándose. Además, se comenzó a experimentar con distintas texturas como la cerámica y el mosaico para crear nuevos efectos. Ya en el siglo XX, la pintura mural no se abandonó. Al contrario, jugó un importantísimo rol en las culturas. Los murales de distintos artistas pasaron a ser centrales, ya que allí- en la vía pública – simbolizaban, perfectamente, los conflictos, las preocupaciones y anhelos de una comunidad. Se encargaron de mostrar la esencia misma de una comunidad. Basta recordar las obras de uno de los exponentes hispanoamericanos del muralismo como  fue el mexicano Diego Rivera y sus pinturas  de alto contenido social.
En las décadas del ’70 y ’80, comenzaron a aparecer murales pintados por las Crews de graffiteros. Eran una explosión de color sobre el paisaje monótono de las grandes urbes. Sin embargo, su mensaje no era tan explícito y claro como los murales clásicos. Muchos eran las típicas tags del graffiti hip hop de estilo neoyorkino. Tímidamente, empezaron a aparecer en los vagones y paredes de las estaciones de trenes de New York hasta que se expandieron por todo el mundo. Debido a sus grandes dimensiones y colores fuertes, se hacía difícil no prestarles atención.
Hoy en día, los murales ya no son, únicamente, los de estilo hip hop. Muchos de los jóvenes dedicados al graffiti, al stencil o a las intervenciones urbanas decidieron pintar grandes murales sobre las paredes en blanco – si es que queda alguna -  de sus ciudades. Cada uno incorporando su impronta y estilo. Algunos con un mensaje claro, otros un poco más encriptados.
Alrededor del mundo, distintos grupos de graffiteros se volcaron al emprendimiento de pintar murales. Uno de los más conocidos es  Bansky, quien con sus provocadoras e irreverentes piezas ha invadido los muros de su Inglaterra natal y también, los de otros países como fue el  caso de sus pinturas plasmabas en el cemento del muro de la Franja de Gaza.
Ante esta nueva presentación del muralismo, surge una pregunta: ¿qué es lo que los inspira?
“Lo que me inspira es muy variado. Hay algo que me lleva a hacerlo. Es una potencia que me sale, aunque no sé de dónde. Es algo que me expulsa de casa. Esa energía viene del deseo de mover el polvo. Amo mi barrio y disfruto de pintarlo, es como una gran sala de exposiciones al aire libre sin curadores ni mercado. Es algo puro. Incluso, mejor que un museo o una galería. Es un lugar donde se puede tocar las obras y también, taparlas”, relata TEC, miembro del colectivo multidisciplinario FASE de Argentina, quien describe a sus murales como un “realismo deformado” donde habitan perros con cola de caballo, peces sin  cabeza y gente con antena.
A su vez, los nuevos murales mantienen algo que los sigue conectando con sus predecesores: lo “público”. Es decir, aquella necesidad de la mirada del otro que los contemple. Por eso, el  espacio y la vía pública  se transforman  en actores esenciales.
“Lo que me inspira es lo público. La libertad de hacer algo efímero donde no tenga que vender ni convencer a nadie. Darle algo más nutritivo al pobre transeúnte, que está aburrido de mirar baldosas”, explica Franco Fasoli, alías JAZ, un escenógrafo de Buenos Aires que también, se dedica a pintar las paredes.
Estos nuevos murales marcan una nueva manera de trabajo. A diferencia del muralismo tradicional, en los que a un artista le llevaba días y hasta meses terminar su obra; en la actualidad, la nueva camada de artistas del street art  le toma sólo unas horas o un día terminarlos, salvo algunas excepciones como “The Graffiti Project”, un proyecto en el que intervinieron  varios artistas de Brasil  y que les  llevó, alrededor de un mes, para pintar el exterior de un castillo escocés. A pesar de esto, la rapidez e inmediatez definen una de las características más relevantes del arte de los murales urbanos.
A pesar de todo, el street art ya se ha convertido es una nueva forma de arte que no conoce ningún límite (y esperamos que así siga siendo), pues ya no se conforma con pintar un simple dibujo o un stencil en un pedacito de pared, sino que ya encontraron – en los murales – otra nueva manera de expresarse. Sin dudarlo, podemos decir que estos murales urbanos con su propia estética, dibujos y colores han llegado para quedarse.