-¿Desde cuando estás involucrado con el mundo del graffiti?
-En 1985 empezaron mis primeras incursiones por el Sahara, allà descubrà cientos de pinturas rupestres y que en nuestro lenguaje actual denominariamos "graffiti" desde entonces me ha apasionado profundizar en esa necesidad vital que sienten muchos seres humanos en dejar su huella en forma de mensaje en una pared o un muro. En documentar fotográficamente el graffiti de nuestros dÃas llevo cuatro años, en este tiempo he procurado estar muy cerca de los muros y de los escritores, captando con mi cámara todo lo que sucede durante la ejecución de un graffiti. En todo este tiempo no ha dejado de crecer mi admiración y respeto por estas personas que a pesar de tener a todos y todo en contra no dejan de expresarse tan libremente como lo hicieron nuestros antepasados hace miles de años.
-¿Cómo surgió la idea de hacer un libro sobre el graffiti en Málaga?
-Porque es en esta maravillosa ciudad donde me ha tocado vivir. La idea surgió desde que empecé a documentar el tema. Creo que la meta de cualquier persona que haga fotos (no me gusta denominarme fotógrafo puesto que no ejerzo profesionalmente) es ver su trabajo reflejado en las páginas de un libro, en este caso consideré que el tema lo merecÃa; no hay muchos libros sobre el graffiti que se hace en España y menos -creo yo- con el enfoque que he procurado dar a esta edición.
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-Has publicado fotos bastante Ãntimas sobre el graffiti que reflejan muy bien el amor entre el escritor, el muro y la pintura...
-El hecho de que hayas apreciado eso es lo que más me satisface que me digan quienes de verdad "han sentido" el libro. Desde el primer momento tuve claro que en este trabajo debÃa dar más importancia al ser humano que se pone frente a un muro que al resultado final del graffiti. Socialmente al graffiti se le tiene un gran rechazo porque desde todos los centros de poder se está creando la imagen que detrás del graffiti sólo hay vándalos y potenciales delincuentes que no respetan las paredes de nuestras ciudades. En nuestra sociedad es quizás el graffiti el único reducto de expresion libre que nos queda, el graffiti está al margen de subvenciones que implican obediencia y sumisión y fuera del mercadeo de las galerÃas de arte. Esta imposibilidad de "controlar" al graffiti es lo que fastidia a muchos. Lo que yo he querido reflejar en esas fotos es precisamente eso; el amor que pone el escritor en lo que hace, a quienes corresponda deberÃan canalizar ese potencial y no intentar destruirlo, ese es el mensaje que he querido transmitir con mis fotos.
-El graffiti y la fotografÃa si bien pertencen a las artes gráficas o visuales, muchas veces no se llevan tan bien, sobre todo cuando algún escritor ve publicados sus trabajos y solo aparece el nombre del fotógrafo... ¿cómo lo has llevado con este tema?
-Me alegra mucho que me hagas esta pregunta y además muy bien enfocada, porque es cierto lo que planteas, como te he dicho antes yo no me considero fotógrafo; ni soy tan bueno apretando el disparador ni vivo de ello, simplemente hago fotos porque es mi pasión como lo es la del escritor que sin que le paguen por ello deja horas de su tiempo y muchos botes de pintura en un muro, simplemente porque quiere hacerlo. Todas las fotos que he hecho en todos estos años los que primero las han tenido han sido los propios escritores; sin marcas de agua, sin comprimir y con plena autorización por mi parte para hacer uso de ellas como les plazca. Muchas de las fotos que aparecen en el libro están autorizadas por sus protagonistas y si te fijas verás que mi nombre no aparece por ningún lado puesto que los verdaderos propietarios de las imágenes aparecen al final del libro por orden alfabético.
-¿Qué sentiste al abrir tu propio libro por primera vez?
-Respiré hondo y me dije: "He cumplido", porque en realidad no es mi libro, si asi hubiera sido no habrÃa tenido el egocentrismo de ser yo mismo el editor, es el libro de todos los que aparecen en él y es un libro para el graffiti en general como movimiento. Desde el primer momento he encontrado siempre el máximo apoyo y respeto por mi trabajo, son muchos los que confiaron en mà y en el proyecto de este libro. Son muchos los que desde fuera cuando se acercan a este movimiento y su gente lo hacen para aprovecharse de una forma u otra. Tras las primeras reticencias a mà me acogieron como a uno más y yo no podia defraudar esa confianza. Otra cosa es que a través de las páginas del libro todos se encuentren reflejados o que haya sabido cumplir con las expectativas que a cada uno le hubiera gustado ver en las fotos del libro.
-Muchas son las técnicas y los soportes dentro del arte de calle... ¿qué cosas te atraen de cada una?
-Mira, después de cuatro años y de haber hecho más de ochenta mil fotos sobre graffiti, no podrÃa ni rechazar ni criticar ninguna de las formas que un escritor utiliza para dejar su impronta sobre un muro, hace ocho mil años algunos de nuestros antepasados se manchaban las manos con pigmentos rojos, apoyaban ésta sobre un muro y dejaban asà marcada su huella, eso mismo lo he visto hacer hoy pero manchándose la mano con pintura plástica; han pasado ocho mil años y han cambiado las técnicas pero no el mensaje. Admiro y respeto cualquier fórmula que se utilice para "decorar" un muro porque siempre he visto la misma pasión por crear y hacerlo bien en todos los escritores. Dentro del graffiti ya hay muchos que cuestionan qué es real y qué no lo es, a mà todo me apasiona.
-Has tenido algún tipo de apoyo fuera del que te han brindado los propios escritores?
-Absolutamente ninguno, cuando tuve suficiente material para el libro y consideré que podÃa salir algo digno tanteé con qué apoyos podÃa contar para la edición pero enseguida me di cuenta del rechazo que provoca el simple hecho de utilizar el término "graffiti", incluso varias imprentas rechazaron imprimir el libro y tuve que salir fuera para poder editarlo. En una librerÃa, tras dos meses de tenerlo, lo dieron de baja porque consideraron que no les era "rentable" tenerlo más tiempo a la venta. PodrÃa enumerarte más anécdotas de este tipo pero no merece la pena. El libro está molestando como molesta el graffiti y eso más que abatirme me satisface.
-La edición del libro es independiente, cómo te las arreglas con la distribución?
-Pues sencillamente aún no tiene distribución, desde el principio sabÃa que ese iba a ser el principal obstáculo que iba a tener el libro, pero tampoco me preocupó puesto que en su edición no hay ánimo de lucro sino sencillamente aportar mi granito de arena para que el graffiti sea mejor entendido por los que están fuera del movimiento. Si el libro hubiera tenido el apoyo de alguna entidad o alguna institución pues todo serÃa más fácil, pero no ha sido asÃ. Espero que algún dÃa se le valore por sà mismo.
-Si bien la relación entre ambos términos es obvia... ¿por qué has elegido Arte y Delito como tÃtulo?
-En realidad solo elegà la letra "Y" puesto que desde que empecé a documentarme y leer sobre graffiti siempre se cuestionaba si el graffiti era arte o delito; es la eterna y cansina pregunta a la que todos los "entendidos" intentan dar respuesta teorizando o lo que es aún peor juzgando lo que es arte o lo que es delito. Yo desde el principio lo tuve claro, si el graffiti fuera sólo arte ya habrÃa dejado de existir hace mucho tiempo porque lo que incita al ser humano a crear es muchas veces hacerlo contracorriente y hacer lo que está prohibido. Ninguno de los escritores mundialmente reconocidos hoy y que todo el mundo admira te podrá decir que no empezaron "takeando" en las paredes o haciendo vandals durante la noche. El graffiti es arte y delito porque es como todos nosotros; buenos y malos al mismo tiempo, dependiendo de las circunstancias damos una caricia o un puñetazo. Cuando hace ocho mil años algún artista dejaba la huella de su mano en la cueva de un vecino era un delito que hoy consideramos arte, cuando hoy un grafitero deja su huella en la pared de un vecino es un delito, que dentro de ocho mil años alguien lo considerará arte.
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