
- Barcelona Intercultural
Desde hace años Barcelona se ha caracterizado por albergar ciudadanos del mundo, con iniciativas culturales, económicas y/o sociales diversas, pero que hemos coincidido en un ámbito sociocultural común para desarrollar sus actividades.
Parece ser que aquellos que hemos elegido Barcelona para desenvolvernos económicamente, digamos, emprender un proyecto comercial, fundar una empresa o simplemente ganar dinero, no nos hemos equivocado, todo marcha sobre el camino del capitalismo, de manera “correcta”. En cambio, aquellos que la hemos elegido para desarrollar nuestros proyectos artísticos, culturales o sociales somos los que hoy en día nos sentimos defraudados.
¿Cuáles fueron los motivos que indicaron a los emigrantes de otros países a elegir Barcelona como lugar de residencia? Muchas lenguas que se mueven tal vez. Lo cierto es que en ninguno de los casos el motivo por el cual los emigrantes hemos decidido habitar en la ciudad Condal es por la gestión política de sus gobernantes. Sin embargo, desde el gobierno de Barcelona, nos hemos atribuido esta responsabilidad, parece ser, la responsabilidad de la denominada “interculturalidad”. Creímos que éramos los principales promotores de una inmigración masiva, cuando en realidad las personas mismas fuimos las responsables de este éxodo. Pese a ello, enorgullecidos, nos embarcamos a organizar un “Forum Universal de las Culturas”, supuesto reflejo de la sociedad actual barcelonesa, cuando en realidad ese forum venía ejecutándose de manera espontánea y sin gastos de publicidad desde años atrás, y por propia decisión de los mismos inmigrantes y de los pocos ciudadanos barceloneses que aceptamos esa inmigración y entramos en un intercambio cultural, que vale destacar, mayormente se ha dado entre los mismos inmigrantes.

Lo que alguna vez fue libre, hoy deja de serlo, poc a poc.
¿Se acabará algún día el sueño de la Barcelona intercultural? ¿Qué pasará cuando los emigrantes franceses, italianos, brasileños, argentinos, chilenos, alemanes, escandinavos, venezolanos, musulmanes y otros regresemos a nuestras ciudades natales o emigremos a otras ciudades? ¿Cómo será Barcelona cuando sólo quedemos aquí viviendo los barceloneses?
- El Forúnculo de las Culturas, cultura para explotar.
A estas alturas cualquier cosa que podamos decir del Forum 2004 parece no tener lugar. Sin embargo no ha pasado tanto tiempo desde su finalización. Nadie ha vuelto a abrir la boca. Parece un tema sepultado, bajo los escombros de los edificios que se siguen derrumbando en el barrio de Poblenou cada día. ¿Cual es la realidad del Forum? ¿Cuál de todas las hipótesis será la correcta? Es difícil encontrar una respuesta a estas preguntas, pero es fácil hacer una breve descripción de lo que allí hemos visto. Un gran supermercado de las culturas, con espectáculos efímeros que no llegaban a entretener al espectador lo suficiente para que tengamos tiempo de sobra para entrar en las tiendas y comprar todo tipo de souvenires. Propuestas leves, comidas rápidas, espacios amplios aunque vacíos, desorientación del personal, fracaso.
África y Latinoamérica hemos sido los continentes que más hemos participado en este evento pseudo intercultural. Tal vez porque los contratos a artistas de Brasil, Argentina, Marruecos, Etiopía, México eran los más convenientes al cambio. Entonces es cuando llega la pregunta… ¿Dónde estábamos los europeos durante el Forum?

- Un caso Deforme
Algo se estaba gestando. Parecía ser que nadie iba a quedar afuera. La cultura underground europea se estaba organizando para traer a la ciudad intercultural del 2004 por excelencia la verdadera fiesta de las culturas, la fiesta de las culturas alternativas. A través de una simple página web los contactos iban llegando, unos aportábamos carpas, otros equipos de sonido, muchos espectáculos, performances, exhibiciones, charlas, debates, actividades culturales de esas que salen de las alcantarillas, de esas que los programadores oficiales andamos buscando como sabuesos para saber qué hacer en nuestros importantes festivales con el dinero de los ciudadanos. Esas que nacen desde el alma y que son copiadas y profanadas por los grandes organizadores, quienes necesitamos nutrirnos de las mentes creativas. El festival D-Form estaba tomando fuerza, la fuerza que le proporcionábamos miles de jóvenes que apostábamos por un verdadero encuentro de culturas, haciendo no más que lo que sabemos: entregarnos a la vida con plenitud.
En octubre de 2004 iba a celebrarse el festival alternativo europeo más grande de los últimos tiempos, en una Barcelona que está de remate. Cualquiera podría decir “si, en algún sitio escuché acerca del D-Form…” Unos lo sabemos o lo escuchamos, otros lo oímos o no quisimos oírlo, pero hay quienes lo vivimos. Una semana antes del festival la ciudad explotaba de visitantes, ocultos a los ojos de los turistas de turno. Las carpas se levantaban, las fuerzas se unían, la magia se palpaba, la libertad se hacía realidad. La misma mañana en la que comenzaba el festival, una vez que estaba todo montado, la policía con todas sus tropas en funcionamiento llegó para comenzar con un violento desalojo que duró casi toda una mañana, destrozando todo aquello que encontraba a su paso y sepultando la esperanza de un festival que iba a estar escrito en los libros de la historia que nos interesan. Mientras tanto, nos íbamois marchando de la ciudad aquellos últimos engañados que habíamos llegado a Barcelona gracias al Forum, totalmente decepcionados.

- Barcelona underground.
¿Dónde nace la cultura? ¿Acaso en los libros de historia del arte? No señores, no nos creamos ese argumento. La cultura nace bien abajo, allí donde no llega el sol. Las mentes creativas deambulamos por la noche, por ejemplo, pintando graffitis ocurrentes, de esos que imitamos los publicistas, o a partir de propuestas en sitios rehabilitados, donde nos reunioms los que creamos y los que creemos. También crece la cultura a la luz, a partir de la fotosíntesis que genera el sol en las mentes de los libres, de los que ocupamos el espacio público, de los que transitamos sin culpas. Pero entonces… ¿Qué ha pasado después del D-Form? Nada importante podríamos decir, e cuanto a las culturas alternativas se refiere, más allá de algunas freeparties, cabarets de circo autogestionados, encuentros tecnológicos alternativos o manifestaciones en contra de la regularización “oportunista” de ilegales. Sin embargo, sí que está pasando algo. El control policial se va aumentando, las fronteras se van cerrando, las libertades se van recortando. Lo que antes se podía hacer ahora ya no tanto, cada vez menos, cada vez más es cada vez menos. Un ejemplo claro es el registro que se está haciendo de los graffitis, la identificación de los graffiteros, “queremos saber, queremos sumar datos a la base. Queremos el control absoluto, filmarnos en el metro, filmarnos en las calles como un gran Gran Hermano que todo lo ve. Ya no más tambores en los parques, ya no más reuniones en las calles, ya no más cervezas en las plazas. Cuidemos al turista para que regresen con más amigos. ¿Qué es más importante para esta ciudad que va perdiendo su personalidad?
Entonces llega el verano y hay que festejar. “Hagamos fiestas participativas” decimos los señores del traje. Festejemos cuando hay que festejar. Parece que hay un momento para todo. Pero ese momento no se decide, se obedece.
- Fiestas mayores, libertades menores.
En la Pl. del Diamant del barrio de Gracia, una madrugada de las últimas fiestas mayores de ese barrio, un cordón policial encerró a los que todavía no queríamos dormirnos retirándonos a palazos. Y a eso se llama fiesta. Está todo organizado. Primero la seguridad de las familias que pagamos nuestros impuestos puntualmente. Un llamado por teléfono de un señor que no puede dormir, vaya uno a saber por qué culpa, puede más que la voluntad de cientos de jóvenes que nos queremos sentir libres dentro de lo que significa una ciudad abarrotada de edificaciones. Más allá de estas epopeyas policiales, las fiestas mayores se convierten en festejos programados, repetitivos y poco pensados. En aburridos ires y venires de gente normal que tenemos que salir a festejar algo. Aunque estemos deprimidos. Mientras miles de proyectos hierven en cada rincón y otros se evaporan, los responsables de estos festejos nos empecinamos en volver a programar los mismos conciertos tradicionales, los mismos espectáculos elitistas, las mismas actividades que hacen parte del gran aburrimiento masivo. Nada es arriesgado, por lo tanto nada es emocionante. Ya nada es provocador cuando lo provocador es repetitivo y se convierte en institución. Nada.
- La cultura en cifra$
¿Cuáles son los motores de la política cultural de Barcelona? ¿La cantidad de participantes, "acti-vivos" o muertos vivos, que tenga un evento? ¿La cantidad de dinero que se ha ahorrado en la programación de las actividades? ¿Los nombres o renombres de los artistas? ¿Lo bien que nos lo hemos pasado los de arriba? ¿Las estadísticas? ¿Lo que ponemos los de los periódicos tendencistas? ¿Alguien tiene otra pregunta? ¿O cerramos la rueda de prensa antes de que alguien nos comprometa?
No importa cual sea el proyecto, lo importante son los números, los números de participantes, los números de artistas, los números de euros, los números de teléfono, los números en general. Las matemáticas son perfectas. O maniáticas. Todo cierra. El resto no importa. Un montón de estiércol es mejor que cualquier cosa buena. Bueno, no sabemos si es mejor, pero al menos es un montón. Hagamos eventos, de todo tipo. Deportivos, artísticos, sociales, tradicionales, militares, con aviones de guerra que atraviesan el cielo dibujando líneas de colores frente al Colón, que guapo! Al menos los turistas sacamos fotos, y las llevamos a nuestras ciudades, y les comentamos a nuestros compañeros de trabajo lo guapa que es Barcelona.
Somos cifras, desde que nacemos hasta que morimos, desde que nos apuntan en los documentos hasta que nos cobran el funeral. Pero algunos somos ceros y unos por suerte, que encontramos un lenguaje binario para tender redes que traspasan los binoculares de los que no tenemos ideas. Allí nos encontramos los que proponemos cultura, los que vivimos cultura, los que sudamos arte en el sentido menos literal de la palabra. ¿Cómo sería este planeta si en vez de ser cifras fuéramos letras entonces?
- Cerrando cortinas, abriendo otras
Claro está que todo lo que comienza tiene su final. Algunos cerramos las cortinas y otros las abrimos. Es un ciclo que nunca acabará, al menos eso parece ya que a estas alturas nada podemos asegurar. Nos han contado que en algún sitio se dice “a seguro se lo llevaron preso”. La cultura se muerde la cola. La tecnología se muerde la cola. El sistema se muerde la cola. El humano se muerde la cola que no tiene. El perro se muerde la cola. Todos nos mordemos las colas. Sólo algunos hacemos que nos las mordemos…

