El trance de hoy en día, más allá de ser el estilo musical más psicodélico que ha generado la electrónica, comprende un movimiento que involucra estéticas basadas en dibujos de fractales, iluminación con luz negra (UV), ambientaciones fluorescentes, imágenes con motivos de plantas alucinógenas, íconos religiosos hindúes y pre-colombinos, y hasta filosofías místicas y astrológicas, que confluyen dentro de raves organizadas en general al aire libre, en lugares recónditos, llevadas a cabo para determinadas fechas astronómicas (lunas llenas, solsticios, eclipses,etc). Nuevos rituales las últimas generaciones, producto del pastiche global-posmoderno, donde lo milenario se entremezcla con lo presente y lo futuro.
- Por qué trance = juggling
Porque el estado de concentración que se genera del acto de malabarear, se fusiona de manera más que fluida con los poderosos ritmos y las hipnóticas melodías del trance. La combinación de ambos, logran transportar tanto a malabarista como a espectador a atmósferas mágicas y lúdicas sin precedentes. Los loops de movimiento del malabar desprenden imágenes efímeras y abstractas, plasmando en el aire dibujos intangibles en total sincronía con los sonidos, alcanzando la esencia armónica de esta música atmoesférica. Desde esta óptica, la compleja y abarcativa definición del malabarismo se aproxima más a ser considerada una disciplina como la danza con objetos, a diferencia de la concepción que la relaciona con una técnica deportiva.
Bien es sabido que los patrones de tiempo relacionan íntimamente a la música y el malabar. Aunque en el caso del trance existe también un halo espiritual que envuelve a ambas expresiones. Este estilo musical contemporáneo, elaborado casi explícitamente para potenciar cambios en la percepción (mediante el impulso tecnológico como generador de sobrestimulación sensorial)** tiene un punto de encuentro muy singular con las prácticas con objetos provenientes de diferentes culturas y épocas, ligadas en la mayoría de los casos a tópicos como la celebración, lo teatral, la meditación y lo ritual.
El collage de sonidos de la naturaleza, los efectos cósmicos y los cantos religiosos característicos del psyco/goa trance, junto a los movimientos cada vez más evolucionados de las nuevas escuelas del malabar, dan forma a un fenómeno sin precedentes que crece alrededor del mundo, abriendo rumbos y sumando híbridos dentro de las expresiones e-zen-icas que conjugan lo plástico-musical y lo audio-visual.

