| RIKI RA ::: Ida y vuelta de Baires a Las Vegas |
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| Escrito por Germán de Souza | |||||
| 02.08.2007 | |||||
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Parece mentira, pero ya han pasado más de once años desde que lo vimos a Riki Ra en la primera plana de la Newton y de aquellas épocas de Los Malabaristas del Apokalipsis, el Circo Sandrini Resucita, el Forte Garrizone… Sin embargo —y a pesar del tiempo—, persevera con su espectáculo SH.U.T y sus apariciones en varietés porteños, tras haber sobrevivido a Las Vegas.
—Antes del circo, fue el teatro, donde un par de años con Agustin Alezzo y unas aburridas obras para niños me obligaron a buscar otros caminos… así fui a lo de Osvaldo Bermúdez, profesor de acrobacia, ahí entrenaba y daba clases Gerardo Hochman, también estaba Erica Stoppel que con Gerardo había sufrido casi un año la escuela de circo en Cuba, pero habían aprendido. Fue ella la que logró sacarme de mis más de 4 años de malabares básicos y me abrió el mundo a las figuras. Hasta entonces yo solo creía que se podía hacer simple. También ahí conocí Melina Macaggi que fue mi pareja por unos años, venía de trabajar en un circo en México como ayudante de mago. Ella y Erica fueron quienes me llevaron a lo de los hermanos Videla, ahí estaba Néstor, el Indio, Pablito, Diego, las Gemelas… fueron varios años y montón de gente que ya no me acuerdo. Por esa época hicieron Rock y Circo, un espectáculo donde actuaban los Videla haciendo sus números fuertes más Melina y Nanny que bailaban en zancos, Gerardo y Marcelo (Katz) hacían malabares, la Nicklison se colgaba de una escalera y se quedaba pelada… bastante loco todo para la época, banda en vivo y todo. —¿Quién fue para vos Mario Pérez? —Mario Pérez (el coach del circo de Susana) o Mario Ortany, como lo conocíamos nosotros, entró como profesor de malabares a la escuela de Circo Criollo, él nos enseñó la rutina de los robes, el cigarrillo y los pases grupales. Nosotros queríamos más y le pedimos que nos entrene como grupo a La Organización Rayada que formábamos con Pablito y el Mono. Hacíamos funciones en Parque Centenario. Y ya corría el año 92. Después el Mono se fue a La Trup, el primer seleccionado de estrellas con Chaco, Pasta, Marianita, Nanny (¿era suplente no?) y por supuesto Marcelo y Gerardo que dirigían… y alguien más seguro me olvido.
—Formaste parte de uno de los grupos más influyentes del circo y teatro de calle de Argentina, Los Malabaristas del Apokalipsis… ¿Qué podés contarnos de aquella experiencia? — En julio del 1994 viajamos con Pablito y Mauri a Francia. Durante un mes hicimos en Paris funciones de este proyecto junto a un cuarto jinete francés, Andy. Le siguió una gira por la Bretaña francesa en una cupé Fuego, más festivales como Chalons dans la Rue y Ámsterdam… y no me acuerdo más… Fue en septiembre del ‘94 cuando con Mauri y Pablito desembarcamos en Plaza Francia con nuevo arsenal, nuevo show, un trío de malabaristas como los que no se había visto, en realidad nunca se había visto un trío de malabaristas en las calles. El éxito fue rotundo, le siguieron temporadas en San Clemente (deprimente ciudad costera de Buenos Aires, pero con un gran anfiteatro).
—También eras parte del colectivo Forte Garrizone, una explosión artística y cultural muy fuerte de mediados de los noventa en Buenos Aires… —La compañía creció, mutó, se transformó, necesitó más espacio para albergar más amigos y fue así que alquilamos (no ocupamos) una vieja casona en el Tigre de 17 habitaciones, galpones gran jardín con añosos árboles, era el Forte Garrizone, con acento italiano y no Garrison con acento inglés como le dicen los que nunca fueron (y dicen que vivieron ahí). Nuestras funciones en Recoleta + el Instituto del Kaos (primer escuela de animación urbana) + MKM (Metal Klun Malabar) la compañía de performance de la casa y el Circo Sandrini Resucita (el circo de la casa) fueron responsables de la explosión malabarística que hasta hoy en día continua agrandándose en Buenos Aires.
—Producto de ese crecimiento en 1996 después de 2 encuentros de malabares llegó la primera Convención y nació la Newton con una foto mía sacada por Chi-Ki en la tapa —ni yo lo podía creer—. Ese mismo año viajamos nuevamente a Europa esta vez auspiciados y con invitaciones a festivales, en 1997 hicimos el Cirko Cosir, en el ‘98 cae el Forte (lo demolieron) y cada quien se refugia donde puede. En el ‘99 junto a mi mujer Isolda que me acompaña desde el ‘94 compramos la casa en la que vivimos ahora y tuvimos nuestra fuente de inspiración más grande, nuestro hijo Blas, hoy de ocho. Varios ciclos de varietés como presentador entre el 2000 y 2002, entre ellos Noches de Miércoles, Cabaret Edison, Laboratoria, Varieté de las Plantas, y como invitado, igual que en la actualidad, en La escuela de Circo Criollo, en el Galpón Ve, en el Centro Cultural Trivenchi, en el Galpón Sin fronteras, entre otros. También desde el ‘99 hago mi SH.U.T (Show Unipersonal Transportable) en la plaza Mitre de San Isidro.
—¿Cómo llegaste a Las Vegas? —Fue en el año 2003 que viajamos en familia a USA, primero a New Cork, donde durante un mes trabajé en el Central Park (creo que soy el único espectáculo argentino que trabajo ahí) y después porque un amigo mío vive en Las Vegas nos fuimos ahí y nos quedamos 9 meses. Por un aviso en el diario fui a una agencia de clown que me contrató al principio para animar sus clientes latinos, después para todos. Amazing Clowns, esta agencia, es de Ray Wold (el hombre de fuego de “O” del Cirque du Soleil) quien no sólo me daba trabajo en la agencia, también me daba trabajo en su casa reparando y construyendo trucos de magia, aparatos de circo que luego yo utilizaba, como la cama elástica con el trampolín todo de fuego. Pude andar en un globo de la muerte (en bici) manejé una retro escavadora a la cual también le saqué el burro de arranque, anduve en un karting de fuego, usé lanzallamas, me encendí y exploté todo lo que acá en Argentina ahora no se puede. Mi condición de ilegal no me permitió alcanzar ningún contrato millonario, pero la experiencia fue genial, muchos casinos fueron testigos de mis burbujas, mis equilibrios y el inconfundible humor latino. Trabajé mucho para latinos y afro americanos.
—¿Qué pasa en Buenos Aires? ¿Qué pasa con los espectáculos de variedades allí? —Buenos Aires continúa desarrollándose, no paran de abrirse nuevos galpones, nuevas casas y no hay fiesta en la que no haya algún show. Hay varios varietés que se hacen todos los sábados o domingos y logran continuidad de público. También cada una de las escuelas tiene su varieté mensual.
—Durante todo el tiempo que llevás haciendo circo, espectáculos de calle y números… ¿qué cosas crees que han evolucionado y qué cosas han permanecido en su lugar? —Hay mucho de lo mismo, pero como hay tanto, cada tanto hay buenas ideas. Es lógico que el que recién aprendió su rutina de robes con mazas y passing la quiera hacer y es por eso que parece que todo se repite, porque todos tienen que empezar por algún lado y generalmente es haciendo algo clásico. Hay muy buena técnica pero mucha falta de cómo mostrarla. El entrecruce de información es inmenso y cada vez se mezclan más los géneros. Todo el mundo tiene todos los videos del Soleil, más todos los videos que circulan por la Web… por lo que sorprender es cada vez más difícil… y ser original ya es una rareza.
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—Aprendiste circo con
la primera camada de alumnos de los Hnos. Videla, a principios de los 90’s… qué
recordás de aquellas épocas?
—Fuiste la portada de
la primera Newton en formato revista, allá por mayo de 1996… ¿Qué cosas te han
pasado desde entonces?
