| STENCILS Ibéricos |
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| Escrito por Nacho Sánchez | |||||
| 15.02.2008 | |||||
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Las paredes de varias ciudades
españolas y portuguesas son los soportes para innumerables diseños. Por ejemplo
Valencia. Allí lo tienen muy claro. “No me digas donde escribir y donde no”. La
frase es contundente. En inglés, la firma Bandit, otro clásico de este tipo de
arte. Y deja claro la filosofía de estas pintadas callejeras. No son graffitis
al estilo tradicional. Son plantillazos. La cita anterior se encuentra en uno
de los miradores de la ciudad valenciana de Altea. Junto a ella, hay un
graffiti de una adolescente realizado con una plantilla. Allí, algunos jóvenes
ingleses pasan parte de sus vacaciones durante el invierno e incluso muchos de
ellos se han trasladado hasta este bonito pueblo del litoral levantino a vivir.
Y quieren dejar su huella, como demuestra la propia pintada. Unos metros más
abajo, por pequeñas calles llenas de recovecos, escalones y tiendas de
artesanía, varios adolescentes aprovechan la tarde tranquila de un mes frío (en
verano la zona es un hervidero de turistas con ganas de sol, playa y fiesta)
para continuar con su labor artística. Un bote de spray rosa a sus pies, una
gorra, una sudadera y pantalones anchos delatan la autoridad de las letras que
llenan parte de un muro. Cerca, varios de sus amigos comentan en inglés que las
frases surgen a veces espontáneamente, pero que otras el lugar y lo que se
quiere decir está pensado previamente. Hay que dejar huella, pero sin
avasallar, sin llenar la ciudad de letras sin sentido. Diciendo lo que se
siente, nada más.
También las paredes de la capital
portuguesa, Lisboa, reflejan frases que dan juego. Palabras que sirven para
pensar. Para reflexionar. Pero cuidado. “Pensar demasiado solo puede causar
problemas”, explica uno de los artistas en una de las calles del barrio de la
Alfama, centro neurálgico y social de la ciudad. Más aún si aparece junto a la
imagen de una pistola, como en una de las pintadas de la ciudad lisboeta. Allí
también, entre casas abandonadas, edificios recién reformados, pisos modernos y
antiguos, tienen cabida numerosas frases que reflejan el sentimiento de una
sociedad que se esfuerza por llegar a ser como el resto de Europa, pero que
sigue retenida en la tradición y que no consigue acelerar su paso para
igualarse a los principales países europeos. Un pequeño recorrido por el
tranvía de la ciudad, ya sea por la zona más céntrica u otras más apartadas
como el puerto de Lisboa, nos permite encontrar frases que calan hondo. En
muros de piedra y entre grandes mercados en los que se puede encontrar casi
cualquier cosa, los artistas callejeros dejan también su huella.
Pero quizás es Barcelona donde
haya una mayor amplitud de diseños de stencils. Por su contacto directo con el
resto de Europa, la Ciudad Condal fue la primera en contar con este tipo de obras
de arte en sus paredes, principalmente las del barrio de Gracia. Pero hoy en
día, el barrio Gótico o el Raval se encuentran impregnados de detalles a los
que más vale prestarle atención. Elefantes, ratones, laberintos, pistolas,
figuras humanas, retratos… Barcelona se ha convertido en una espectacular sala
de exposiciones de graffitis de plantilla, del arte de la repetición. Pero
también de la poesía. Nature is art is
music is, junto a un joven apoyado en el tronco de un árbol con unos
auriculares puestos, I did this in 2897 seconds
como pie de foto de uno de los diseños de Bandit o hasta marujas sentadas
en las puertas de sus casas son posibles de ver en la capital catalana. Una
espléndida galería se puede visitar en
Es el sur de Europa, pero España
no ha quedado ajena al fenómeno de los stencils de norte a sur, de Barcelona a
Málaga, pasando por otras muchas ciudades, porque también las paredes de
Madrid, Bilbao o Sevilla, sobre todo las de sus barrios más históricos y que
ocupan el espacio central de la ciudad, se han rendido a las plantillas.
