| STENCILS en Málaga ::: La ciudad habla |
|
|
| Escrito por Nacho Sánchez | |||||
| 31.01.2008 | |||||
|
Uno de los muros de la céntrica y malagueña Plaza de la Marina ya resume bien la máxima de los graffitis: las paredes blancas no dicen nada. Y, en base a ello, varios artistas y colectivos se han propuesto dar voz a los muros, sobre todo los de aquellos edificios prácticamente en ruinas. Inmuebles que, de otra manera, estarían silenciados mientras sólo esperan unas máquinas que los derriben víctimas de la especulación urbanística. Son dibujos, figuras, gestos, objetos. Plantillazos. Grupos de imágenes y palabras que el autor deja con una simple pero profunda intención: comunicar. Llenan rincones blancos de ciudades como Málaga y sirven como altavoz para manifestar las ganas de libertad. De libertad de decir lo que se quiere, sin molestar, sin ofender, sin ahogar; pero con la idea de reivindicar la libre expresión.
Los graffitis de plantilla consiguen con su repetición y sus logotipos lo que los publicistas no consiguen con campañas millonarias en los medios de comunicación. La huella queda siempre plasmada así en la calle. “Nuestro medio”, asegura otro artista, Funko, que destaca que los mensajes surgen “siempre en el entorno de la crítica”. Y es precisamente esa reiteración de la imagen y su implícita validez pasajera (nadie piensa verdaderamente que estos graffitis vivan eternamente) la que le da su característica especial, la que le aporta valor dentro del mundo del arte urbano.
Powered by !JoomlaComment 3.12 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved. |
|||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|









Ocupan un espacio en blanco.
Quieren comunicar pero no hablan. Las paredes de las grandes ciudades muestran
el sentir de jóvenes, de artistas, diseñadores, estudiantes, soñadores. Colectivos
que utilizan la magia de las palabras y el poder de la imagen. Y la repetición.
Porque el arte de los graffitis hechos con plantillas (stencils) es el arte de
la repetición. Y están marcando una época en todas las ciudades. Especialmente
en Barcelona, pero Madrid, Valencia, Bilbao o Granada se están uniendo poco a
poco al club. Por supuesto, Málaga, la cosmopolita capital de la Costa del Sol también quiere
tener su hueco en la parte más destacada de este nuevo arte.
Dos fueron los stencils que
comenzaron la andadura de los stencils en Málaga: Teletransporte gratis ¡Ya! y Doce
Monos. Apenas quedan hoy vestigios de ellos, pero una de las esquinas de la
antigua calle Camas aún los recuerda. Fueron el embrión de otros muchos diseños
que aún hoy siguen renovándose y en los que tuvieron mucho que ver los
integrantes del Proyecto 237 que, con su sello, han impregnado las paredes de
gran parte de la capital malagueña. Empezaron a finales de 2004 y no han
parado. “Las paredes son el formato ideal para comunicar”, cuenta uno de los
integrantes, Rojo. Quizás su ejemplo más reconocido es el de un espectacular
Nosferatu que acecha detrás de alguna esquina o una pequeña hiena que sonríe
maliciosa en la parte baja de algunos edificios. Aunque los ejemplos son muy
variados y pueden ser vistos con un simple recorrido por el interior del cauce
del río Guadalmedina.
Otros se lanzan a pintar las
calles con mensajes como I want to believe
con varios objetos volantes no identificados a su lado mientras otros se turnan
para hacer honor a diferentes causas. El amor es una de ellas. El lema Se nos rompió junto a varios corazones
que se están partiendo en pedazos o Sindicato
del amor, son sólo dos de ellos, así como el logo DNI que es posible ver en varias zonas, como la Plaza de los Mártires.
Precisamente por el centro histórico, en la calles Mártires, Nosquera,
Carreterías o Pozos Dulces, los stencils ya han ocupado su espacio. Igual que
uno reivindicativo diseño sobre el salario mínimo y la carestía de vida. Y
también el de lo Creadores Insivibles,
colectivo que ha puesto en marcha el centro social La Casa, que tanto éxito
está teniendo y se está volviendo cada vez más visible. Invisible
Y, claro, si los stencils no
tienen vida eterna, todo hace indicar que en el momento de su nacimiento están
predestinados a desaparecer. De hecho, los dibujos no hablan hasta siempre: en
cualquier momento acecha un vecino, un ayuntamiento, una administración,
cualquier autoridad del sistema con su goma de borrar graffitis. Con sus ganas
de silenciar las voces que cuentan acerca de otro mundo, que dan otra versión
de los hechos, que no ayudan a que todo siga como está. Que ‘ensucian’ paredes
inservibles. Pero da igual, los artistas callejeros vuelven a alzar su voz una
y otra vez con nuevas ideas, con originalidad, con ganas de demostrar que nadie
los puede callar. Y lo seguirán haciendo. ¿Lo dudan? Baste un ejemplo: los
miembros del proyecto 237 han vuelto a contraatacar con nuevos diseños tras un
largo silencio. ¿Con qué nos sorprenderán ahora? ¡Que les den una pared en
blanco ya!
