| STENCILS ::: El origen de los plantillazos |
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| Escrito por Nacho Sánchez | |||||
| 02.02.2008 | |||||
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Y para todos los amantes de este tipo de graffitis existe la página web www.stencilrevolution.com, un gran portal centrado en los plantillazos con todo tipo de contenidos relacionados. Desde entrevistas con graffiteros hasta una espectacular galería con diseños de todo el mundo y un foro en el que se puede consultar prácticamente cualquier cosa. Aunque quizás algo de lo más se puede estar agradecido a esta web son los tutoriales para la creación de las propias plantillas, lo que, sin duda, se convierte en toda una delicia informativa para los amantes de comunicar en paredes en blanco. Y no duden en visitar sus páginas amigas. El mundo del graffiti a sólo un clic con el ratón del ordenador. Pasen y vean.
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El origen de los stencils tiene
mucho que ver con las calles de París, donde a mediados de los años 80 los
alrededores del centro Georges Pompidou se convirtieron en un verdadero museo
lleno de pantillazos y que sirvieron de ejemplo para el resto del mundo. Allí
se demostró que el de las plantillas es el arte de la reiteración. De repetir
hasta dar con la clave de la interpretación de lo que se quiere comunicar. De
utilizar los cánones publicitarios y reírse de ellos. De absorber sus métodos y
amplificarlos hasta conseguir en la calle lo que los publicistas no pueden con
campañas millonarias en los medios de comunicación. Darse a conocer. Mostrar la
marca. Expresar una idea. Jugar con el sistema. Desde París llegaron a la más
europea de las ciudades españolas, Barcelona. El barrio de Gracia se convirtió
en el mejor exponente de los plantillazos nacionales e internacionales, porque
no solo se muestran expresiones en español o catalán, sino también en el
universal inglés. Mensajes en todas las lenguas y habitualmente sin tonos
políticos, sin mencionar algo de lo que los jóvenes están hartos de oír hablar
mientras no les solucionan nada. Olvidan a los partidos y van directamente al
fondo de la cuestión, de la solución, al movimiento social, a la vida en sí
misma.
Además, este sistema tiene la
ventaja de estar al alcance de todo el mundo. En principio, no necesita del
arte pictórico. No está tan lejano como los graffitis tradicionales que
requieren saber dibujar, dominar las dimensiones, el volumen. O que no tiemble
el pulso durante el trabajo a mano alzada. Con la plantilla fabricada, no queda
más que tener cierto tacto al pintar la pared y conseguir el objetivo deseado
jugando con texturas, colores, posiciones y repeticiones. Eso sí, para la
fabricación de las propias plantillas sí que se necesita de la originalidad, de
la alegría creativa y hasta un poco de gamberrismo. A partir de ahí, todo es
coser y cantar. No requiere más esfuerzo de apretar el spray una y otra vez
sobre la plantilla: la pared quedará impregnada de la esencia de la
comunicación social, juvenil, revolucionaria, con ganas de cambiar las
cosas. Una vez dominada la técnica,
cualquier muro en blanco reclama a gritos ser parte de ese foro social con gran
poder de visibilidad. Y de comunicación para expresar los temas de preocupación
de los jóvenes, en sus opiniones e inquietudes.
Además, como soporte de
comunicación le sirve todo. Paredes, puertas, columnas, farolas, papeleras,
contenedores, ladrillos, verjas, escaleras, barandillas. Cualquier rincón es
válido para plasmar la idea, dejar la firma, comunicarse con los amigos o
retarse con otros graffiteros. Pero de buen rollo. Sin problemas. A ver quién
tiene la idea más original. A ver quien es más conocido. A ver de quien hablan
en los foros de arte callejero. A ver cuales de todos los plantillazos no son
borrados, cuáles permanecen durante más tiempo. Porque muchos, la inmensa
mayoría, acaban siendo borrados por las autoridades.
Es precisamente lo que ocurre le ha
ocurrido a Banksy, quizás el graffitero del momento y el más conocido de todos
los artistas de los plantillazos. Aunque este arte ha sido trabajado por
numerosas personas y colectivos, es quizás este británico de identidad
desconocida el que mejor ha sabido utilizarlos para mostrar la fuerza que sus
obras pueden llegar a tener. Pero también él ha tenido que ver como muchos de
sus dibujos terminaban bajo una capa de pintura o siendo eliminados de alguna
otra manera. Aunque de este artista hay un montón de publicaciones donde ver
todos sus diseños a lo largo y ancho del mundo, son principalmente los muros de
Londres los que esconden un sinfín de diseños en los que se repiten temáticas
como ratas, chistes visuales, deformación de marcas conocidas, frases anti-sistema
en barrios adinerados o policías. Pero también está la otra versión de Banksy,
que es aquella que le ha permitido vender obras en galerías de arte por miles
de libras y la que forma parte del sistema participando en exposiciones o
trabajando para marcas como Puma o la cadena musical MTV. Ahora, una fotografía
parece haberle cazado en pleno trabajo y parece que su identidad se conocerá
pronto, aunque él no lo ha confirmado ni desmentido todavía. Eso sí, su
carácter parece que no lo perderá nunca y ha sido capaz de colar obras suyas en
museos tan importantes como el British, el MOMA o la Tate Modern sin que
sus responsables se diesen cuenta del engaño.
