| BANKSY ::: De Gran Bretaña para el mundo |
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| Escrito por Marta Casale | |||||
| 16.02.2008 | |||||
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¿Un artista? ¿Un vándalo? Un crítico feroz de la sociedad de consumo que, sin embargo, vende sus obras a empresas multinacionales, a muy buen precio. Alguien que ha trascendido las fronteras de su Inglaterra natal con un arte poco convencional.
A pesar de ser un artista reconocido y tener varios libros publicados, poco se sabe acerca de quién se esconde tras el seudónimo. Un hombre blanco, joven, según se lo pudo adivinar -más que ver- cuando colgó una de sus obras clandestinamente en el M.O.M.A. y fue captado por las cámaras de seguridad, oculto bajo un piloto y el sombrero.
Mordaz e irónico, sus pintadas e intervenciones tienen esa cuota de burla a la autoridad propia de cualquier arte crítico y popular, en el verdadero sentido de la palabra. Un arte que hace suyo el espacio público, que elige la ilegalidad para dar su testimonio, que pretende perturbar. Banksy ha colocado obras suyas sin permiso en distintos museos de Londres y Nueva York. (1) Entre sus múltiples intervenciones se cuentan el sabotaje a un disco de Paris Hilton (2) y el emplazamiento de la “escultura” de un prisionero de Guatánamo en Disneylandia. Entre sus graffitis hay dos realizados en el zoológico de Londres: uno en la jaula del elefante "Quiero salir. Este lugar es muy frío. El cuidador huele feo. Aburrido, aburrido, aburrido", otro en la de los pingüinos: "Estamos hartos del pescado”. Personalmente me he preguntado por qué me conmueven tanto sus trabajos, cuando otros técnicamente parecidos me son indiferentes. He creído encontrar en mi formación la respuesta: la obra de Banksy tiene una importante carga filosófica (y no meramente “ideológica”), hay mucha reflexión en la síntesis aparentemente casual.
(1) Algunos de los lugares donde Banksy colocó sus obras sin consentimiento fueron el Museo Británico de Londres, el Museo Metropolitano de New York, el Museo de Brooklyn, el Museo Americano de Historia Natural de New York y la Galería TATE MODERN de Londres. En ninguno de los casos se produjeron daños sobre las instalaciones u otras obras. (2) Banksy reemplazó alrededor de 500 copias del cd presentación de Paris Hilton por uno con obras suyas en varias tiendas de Londres (3) The Daily Thelegraph, 20/04/07
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“La
gente dice que el graffiti es feo, irresponsable e infantil… pero eso es sólo
si está mal hecho”
Graffitero por convicción, trasgresor
por naturaleza, Banksy ha llevado
sus obras a lugares tan distantes como
U.S.A., Australia o la más remota culturalmente Cisjordania.
Se dice que nació en 1974 y que
comenzó a pintar siendo adolescente. Como era demasiado lento con los aerosoles
perfeccionó la técnica del esténcil (dibujos realizados con moldes sobre los
que se rocía la pintura). Con él las pintadas en los muros, hasta ese momento
en su mayoría graffitis, adquirieron otro status.
Pintor callejero y audaz
intervencionista, sus obras registran
las miserias de la época: la niñez y el abandono; la guerra; el salvajismo de
la sociedad de consumo y el culto a la
banalidad; en fin, el sin sentido y la mezcolanza propios de los tiempos del
postmodernismo.
Hoy día sus pinturas valen
importantes sumas de dinero y le sobran compradores y críticos. Los más
drásticos lo acusan de venderse a la misma sociedad que censura. Otros, de no
respetar la ideología de aquellos a los que impone sus murales o, simplemente,
ensuciar. Por eso no sorprende que la comisión de limpieza de Londres haya
borrado una obra suya valuada en medio millón de dólares. “Reconocemos que hay quienes ven el trabajo de Banksy como legítimo
arte, pero lamentablemente nuestro equipo de limpieza de graffitis está
compuesto por limpiadores profesionales y no críticos de arte”, se
excusaron.
