| MARCEL·LÍ ANTUNEZ : El Hombre de Cable y Hueso |
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| Escrito por Germán de Souza | |||||
| 14.03.2007 | |||||
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Nacido en Moiá, Catalunya en el año 1959, carnicero de familia y artista por opción -o por impulso-, Marcel·lí Antunez inicia su andadura artística como co-fundador de la reconocida compañía de performances “industribales” La Fura dels Baus, con la cual supo desperdigar parte de su furia e intelectualidad a mediados de los ‘80s en obras tan influyentes como audaces, como lo fueron Accions, Suz/o/Suz y Tier Mon. Sin embargo, a pesar del auge que este colectivo había logrado en ese entonces, decide emprender un camino distinto del resto de los fureros. “Dejo la Fura dels Baus a finales de 1989. Ahí inicio un proceso que aún me implica con otros colectivos como Los Rinos y con otros creadores como Aixalà con el que escribí y realicé los cortometrajes Retrats y Frontón El Hombre Navarro va a la Luna, ambas de 1992/93. Quizá la obra que sirve de bisagra hacia un trabajo en solitario sea el Robot JoAn, el hombre de Carne (1992) que aunque creado conjuntamente con Sergi Jordà, significara la afirmación de mis intereses por al tecnología y por su anverso la biología. No obstante, siempre he tenido parcelas de creación en solitario incluso en las más salvajes giras de La Fura. Allí mantenía mi práctica artística con los libros de artista ArtCagarro”.
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Artista
inclasificable si los hay, Marcel·lí Antunez es un verdadero
“hombre-multitasking” si se permite el término, a medio camino entre el humano
y la máquina, que vive de la (re)interpretación de diferentes personajes de sí
mismo: su yo dibujante, su yo actor, su yo investigador, su yo performer, su yo
libre-pensador, su yo hijo, su yo padre, su yo observador, su yo observado. De
entre esta multitud de alter-egos emerge la figura de un creador inquieto y provocador,
que coquetea con la filosofía, las artes escénicas y la robótica, abriéndose
paso entre extraños términos como la “sistematurgy”, los “parazitebots” y los “dreskeleton”.
Lee y entérate o calla para siempre.
¿Qué puede tener de bueno o de malo ser un “ex-Fura
dels Baus”? –nos preguntamos-, a lo que el artista responde derribando toda
clase de catalogaciones: “No soy ex Fura dels Baus. El trabajo de la Fura de los ochenta es mi
obra, forma parte de mí y mis trabajos posteriores responden de forma coherente
con un proceso que se inició en ese momento. Hay que entender la actitud que
nos movía en los ochenta más cercana al mundo del arte que al teatro. Éramos
creadores, artistas. De modo que no me considero un actor o estenógrafo que ha
trabajado con tal o cual. Soy un artista que desarrolla su propio universo. Y
así ha sido siempre”. Y vaya que si el universo que desarrolla es propio: desde
inicios de los años noventa combina elementos como Parazitebots (Robots de
control corporal), Sistematurgy (narración interactiva con ordenadores) y
Dreskeleton (interfaz corporal en forma de vestido exoesquelético). La
utilización de materiales biológicos en la robótica en Joan L’Home de Carn
(1992); el control telemático por parte del espectador de un cuerpo ajeno en la
performance Epizoo (1994); la expansión del movimiento corporal con
dreskeletons (interfaces exoesqueléticas) utilizadas en las performances Afasia
(1998) y Pol (2002); la coreografía involuntaria con el parazitebot Réquiem
(1999) y las transformaciones microbiológicas en Rinodigestió (1987) y Agar
(1999), han ubicado a Antúnez en una especie de “limbo” de la
acción/performance internacional, en el cual ha sabido definir su propio
lenguaje escénico-performático, siendo además trabajos que le han permitido
desarrollar sistemas interactivos que funcionan como nuevas plataformas que
suplen a los escenarios convencionales o a los espacios no convencionales donde
a menudo toma cita el performance art. “Desde Epizoo –comenta- se han
desarrollado software que permiten la gestión interactiva e hipermedia de las
performances. Cada una de ellas con sus características especificas. Desde Pol
venimos desarrollando un software con el mismo nombre que la performance, que
ha servido hasta hoy para Trasnpermia, Las instalación Tantal, y para el
desarrollo de mi última performance Protomembrana. El sistema es tan potente
que nos sirve para producir unos laboratorios públicos donde los participantes
utilizan este software y crean sus propias performances. Esta experiencia la
hemos llevado a cabo en Barcelona, L’Aquila (Italia) y en Lleida. Estamos
preparando nuevas versiones de este tipo de laboratorio en Sao Paulo, Asturias,
Valencia, Girona y Turín”. ¿Pero, de qué habla Protomembrana, por ejemplo?
“Protomembrana utiliza la excusa de la Sistematurgia, mi
metodología de trabajo, como estructura narrativa de esta performance. Que
también podría llamarse lección mecatrónica o conferencia interactiva. Este
argumento técnico, interfaz, computación, médium, un tanto tedioso, se ramifica
en múltiples historias, muy diversas y entretenidas... ¡Al menos eso espero!”.
“La incorporación y perversión de elementos
técnicos y científicos y su interpretación a través de particulares prototipos
dotan a la obra de Marcel.lí, desde inicios de los años noventa, de una
renovada cosmogonía sobre temas como el afecto, la identidad, la escatología, o
la muerte. Conceptos que adquieren en su obra una dimensión irónica y humana
que provocan una espontánea reacción del espectador”, nos revela su mini bio
desde la página web oficial del creador. Además de poder consultar su vida y obra en este
escaparate que cuelga de la
Internet, el propio Antúnez ha producido su autobiografía en
un trabajo documental llamado “El Dibuixant”, un repaso por su carrera
artística desde sus inicios a la fecha, en el cual explota su figura de
dibujante y narrador al máximo. “El Dibuixant surge de manera inesperada. Tenía
que cumplir con unos compromisos que me obligaban a producir algún trabajo
audiovisual. Puesto que muchas cosas de las que hago tienen un carácter efímero
pensé que la mejor manera de mostrar mi trabajo podía ser en formato
documental. Ahí empezó todo. La experiencia que he tenido después de su
presentación ha sido muy buena. Para terminar preguntamos ineludiblemente acerca de las inquietudes
que mueven su trabajo. “El estudio de la Condición Humana
es el objeto de mi trabajo. Mi obra intenta reflexionar sobre el paso del
tiempo, el sexo, la violencia, la muerte, así como las maneras de
contarlo, la fábula por ejemplo. Puesto que somos organismos en
constante transformación este es un tema que nunca acaba!
