| DE LA GUARDA : DOMA : Entrevista con Pichón Baldinu |
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| Escrito por Germán de Souza | |||||
| 02.06.1998 | |||||
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Newton Las Pelotas! estuvo con Pichón Baldinu, co-director de la compañía De La Guarda. No le preguntó cuantos metros de cable de acero usaron, tampoco hablaron del número de actores, ni de las grúas, ni de las estructuras ni de los presupuestos. Sólo hablaron de De La Guarda. Qué más.
Pichón Baldinu: —Sí, es :un sueño bastante groso tomar la decisión de encarar algo así, por un lado tiene que ver con el desafío de dar un segundo paso, que es hacer un nuevo espectáculo después Villa Villa, porque por un lado generás el crecimiento y el hecho de proponerte un nuevo horizonte artístico y por otro significa tomar una decisión a nivel de la producción muy grande, porque es como involucrarte con un mastodonte. NWT: —¿Y eso de trabajar a gran escala se los exigió el éxito que tuvo Periodo Villa Villa?
P.B.: —No. Nos lo
exigió lo artístico, nuestras ideas, nuestro desafío artístico que era hacer el
espectáculo al aire libre, la idea de poder tener un espectáculo para presentar
en la calle. Creemos que el espíritu de este espectáculo es callejero,
completamente, sólo que requerís de una infraestructura muy monstruosa, que en
algún momento se la pediremos a algún municipio o lo que sea, ¿no? Porque,
digamos, sin un municipio no lo podés hacer.
Doma fue un enorme ritual en el que se
sorprendieron tanto los que vieron como los que actuaron. Esos días a la hora
del espectáculo todo se predisponía nada más que a suceder. La dirección fue
totalmente en vivo, más allá de la gran bola de fuego que volaba por el cielo
del velódromo existían varios personajes que pasaban desapercibidos que se
llamaban De La Guarda. La dirección fue completamente en vivo, sostuvieron el
ritmo del espectáculo, que por momentos se les iba de las manos entre minutos y
metros. Todo sucedía a un ritmo vertiginoso a pesar de parecer exactamente lo
contrario. El concepto de “operación” en todo su significado. Y la operación
era: hacer poesía, pero de verdad. NWT: —Doma contiene cosas de otros espectáculos de DLG que ya venían trabajando, a qué punto llega el desarrollo de una idea? P.B.: —Cuando nació DLG tuvimos dos visiones de imágenes que estamos inaugurando en este show, son cosas que fuimos probando de a poco en nuestra carrera en distintas oportunidades, pudimos presentarlas pero siempre fueron muy parciales o en un contexto que no era el adecuado. Por eso acá decimos “a esta idea quiero desarrollarla, quiero que nazca este día, quiero que crezca, manosearla, estirarla, achicarla, ponerla patas arriba abajo y entender qué es lo que quiero de esto” "Tenemos una política de trabajar permanentemente en lo que hacemos"
P.B: —Si antes se veía imposibilitado porque la circunstancia nunca dio para eso, y por otro lado por tener las ganas de querer hacerlo, y poder decir “esto me representa, acá puedo transmitir, esta es una idea que puedo compartir con la gente”, porque al fin y al cabo lo que haces es eso. Todo este delirio y este rollo es para que por una hora vos demuestres a la gente lo que sentís y que a la gente le pegue .
“Nunca tenemos una idea cerrada que nada lo va a modificar, es al revés, todo puede modificarlo”.
“Este es el primer paso, es el nacimiento de Doma”.
En Doma hubo un equipo muy grande de andinistas, pero también trabajaron con otros materiales, como el fuego, que requiere de gente muy especializada en lo que es fuego controlado, con un diseñador de estructuras escenográficas y mecánicas, con un arquitecto civil que hizo toda la obra en el velódromo, gente que nunca nadie en Argentina se imaginó metida dentro del teatro.
NWT: —¿Podrían haber decidido hacer esto en otro país? P.B.: —Sí, nosotros en la última gira recibimos ofertas de festivales y productores extranjeros para estrenar en el extranjero. Pero después de hacer mucha gira sentís que cuando estás afuera tenés una fuerte sensación de quién sos, y necesitás saber quién sos, no solamente por la nacionalidad, el espectáculo te da eso, el espectáculo tiene la firma de dónde venís, trae el sello de dónde creciste. Esa es la identidad. Son un montón de elementos que dicen: este tipo viene de la Argentina. En Londres era re groso ser argentino, era re fuerte venir del culo del mundo, porque está en el fondo de América, encima ni siquiera es ser latino, sos argentino que es otra cosa completamente distinta, sos completamente austral, lejos, allá. Era muy groso para ellos que gente de este lugar haya llevado esto. Nos encontrábamos con gente que nos decía “lo que ustedes hacen es moderno”. Venía un pibe con el pelo verde que hacía teatro de calle y nos decía “yo quiero ir a la Argentina a hacer teatro”, y vos decías “en Argentina vas a morirte”. Recién ahora hay una movida un poco más fuerte, la calle se está abriendo, la gente ya no piensa en el teatro como cuando yo entré al conservatorio... NWT: —Sí, en vez de ingresar al teatro por el teatro ingresa por otra cosa tal vez, eso es algo de lo que está pasando. P.B.:—Claro, puede entrar por acrobacia, o por malabares, o porque quiere ser doble de riesgo, y sabe que algo tiene que pelar en escena.
“Los productores de Broadway quieren que tu espectáculo rinda comercialmente, con lo que vos traés, porque para ellos que vos hayas pegado tanto significa que tu estética, tu organización, tu dirección es lo que quieren comprar, es lo que ellos creen que le va a romper la cabeza a la gente, entonces para nosotros es muy groso que haya gente en ese mercado que diga esto lo metemos en el centro, en el ojo, en la fórmula uno, que es donde competís todo el tiempo de acuerdo a lo que hacés. Cuando se cae una obra en Broadway es como un edificio que se derrumba”.
NWT: —Cuanto tiempo van a estar en Broadway P.B.:—Es indeterminado, porque ahí, si tu espectáculo funciona puede llegar a quedar para siempre, como le ha pasado a un montón de obras que hace más de siete años que están allá. Esta gente que nos lleva que son los productores de un musical que se llama “Rent”, produjo este musical que viene como del suburbio, no son estrellas del music hall, sino que está escrito por un pibe que el día del estreno o un día antes se muere justamente, y genera como toda un mito de este musical donde se habla de los problemas que tienen los jóvenes allá, de los que no tienen casa, del sida, gays. Un musical con otro perfil que la rompió y para ellos fue como meter una obra marginal, y que esta gente el próximo espectáculo que decide producir sea Villa Villa para nosotros es como para decir debemos estar en un buen rumbo.
“La idea era salir del circuito de festivales porque es algo muy ocasional, es algo que tiene una cosa a favor que permite lanzarte, que vos puedas mantener tu obra, desarrollarla hacerte conocer. El festival es un paso para una compañía, porque después te desangra, porque cuando te presentaste con una obra en un festival al año siguiente no te podés presentar de nuevo, los festivales buscan siempre cosas nuevas. Por otro lado hay una crisis económica mundial por lo tanto los estados están subvencionando mucho menos la cultura y necesitan que la cultura se autofinancie, se va a hacer cada vez más comercial, cada vez se mueren más festivales por año, entonces era absolutamente necesario para nosotros salir del circuito de festivales y entrar en otro circuito, con microproductores que pueden armar movidas que te permiten hacer quince funciones en cada lugar que vas. El hecho de que Villa Villa ya esté enmarcado en este terreno nos permite mover el espectáculo en un circuito comercial, es decir, el paso siguiente sería Londres, una gira por Estados Unidos, Francia, España, Italia, Australia...”.
NWT: —Y Sudamérica,... P.B.: —Al único lugar que fuimos fue a Brasil. Sudamérica es algo que de alguna manera está fuera de este circuito. Es algo que en cualquier momento lo podemos hacer, lo que ocurre es que siempre somos los mismos. También tenemos Doma que lo queremos desarrollar y volver a hacer. La idea de Doma es poder volverlo a hacer en Buenos Aires, sería muy groso poder hacerlo en la calle. El futuro sería poder participar de las fiestas del milenio donde sea, eso significa trabajar con otra infraestructura, significa desarrollar al extremo las ideas. En Doma hay ideas que están al máximo de lo que logramos hacerlas, pero el potencial es diez veces superior, van a haber cosas que se pueden desarrollar mucho más, ese es todo el camino que hay por delante, para nosotros es como siempre el mismo terreno de trabajo. La idea es que Doma crezca para que después se presente en esos acontecimientos.
“Lo que quiero es poder disfrutar de la vida con esto, ese es mi objetivo, disfrutar de la vida porque ahora es un momento de mucho empuje. Desde que empezamos con Villa Villa no paramos nunca, nunca para detenerte y ver al ser humano en nosotros, tomar distancia, en el medio vienen hijos, tu desarrollo personal, a nivel producción, establecer un piso para poder tomar distancia, mirar lo que hacés y decir ‘bueno, ahora quiero ir para este lado’. Este año 98 es el año cumbre de DLG, es el año en el que la semilla de Villa Villa va a tener la posibilidad de florecer y Doma va a ser una semilla que más adelante va a poder desarrollarse”. nosotros llevamos las riendas del potro y vamos a intentar domarlo
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NWT: —En la primer entrevista que les hice decían
que querían trabajar en un estadio. Esto es como un sueño que se cumple...
NWT: —Es un poco sacarse el
gusto de algo que antes se veía imposibilitado
“Lo que pasa
en Argentina es que no existen técnicos especializados para este tipo de
trabajo, no existe una carrera de técnico, una escuela de técnico, existe la carrera
de la calle, del laburo. Para ser stage manager empezás como plomo, después sos
road manager, llegás a ser stage y más adelante podés ser un tipo que maneje la
producción de un show de rock; entonces prácticamente formás gente, estamos
formando mucha gente que más adelante elegís para laburar. Cada país tiene su
mecánica, si hubiéramos estrenado este espectáculo en Francia, hubiéramos
trabajado con reglamentos europeos, con técnicos que te proveen con soluciones
que ya existen, no que las tenés que inventar. Acá tenés que fabricar todo,
diseñás, fabricás, experimentás, te equivocás, volvés a arreglar, es como un
proceso que lleva más tiempo”.
“Habíamos
tenido ofrecimientos pero para nosotros lo mejor era estrenarlo acá, hacerlo
primero acá, construirlo con gente de acá, que le estás hablando a un actor y
le decís tenés que pelar otra cosa, y vos en ‘pelar’ otra cosa le estás
diciendo algo que jamás se lo podés explicar a un extranjero. El concepto Villa
Villa no se lo podés explicar a nadie, es un código que marca el espectáculo,
marca lo que hacés y después eso es lo que llevás. Después hablás de eso allá”.
