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Newton Las Pelotas!


DE LA GUARDA : DOMA : Carta de un actor Imprimir E-mail
Escrito por Sebastián Zabronski   
27.05.1998

Solo dos veces me llamaron al casting que había preparado DLG para doma. Una el primer día y la segunda fue el ultimo( !).Entre ellas, nunca  me preocupe demasiado si podía entrar o no. Creo que mas por lo que hice en el terriblemente accidentado (para mi cuellito) casting-ruleta, me eligieron azarosamente entre tantos otros por el solo echo de transmitir alegría. Simple alegría de estar allí. Simple alegría de levantarme esa mañana lluviosa de verano “sabiendo” que entraría.

Desde el principio mucho fue angustioso duro y tenso. Ni la mayoría alguna vez había colgado de un arnés, ni jamas habíamos visto la costa uruguaya una bonita tarde de verano porteña estando colgado con otros 28 individuos que lo único que trataban de hacer todo el tiempo era despegarse de otros cuerpos sudados.

Uno de los obstáculos presentes en lo que nosotros llamábamos “bollo” era el miedo.

¿A tan libre ? ¿a tanto espacio ? ¿a tanto para ver en la caída ?. Miedo, lo mas primitivo y verdadero. Una vez lo tuve. ¿Una sola vez ?! me preguntaron todo tipo de personas.

Como estando en la cubierta de un barco oteando el horizonte percibiendo la misma densa cadencia del océano fluyendo y refluyendo en un eterno movimiento oscilante, un pequeño hombre maneja la grúa, solamente verlo transmite tranquilidad. Era uno de los primeros ensayos que tuvimos. De día, la inmensidad es mucho mas ¨concreta¨, mas abrumadora, estar ahí arriba es mas apasionante, mas vertiginoso de día que a obscuras, los atardeceres que he visto hacían menos onírica nuestra vida. Por supuesto que la mayoría de los descansos que teníamos eran mas bien colgados que con los pies sobre la tierra. Fue en uno de estos primeros descansos incómodos, cuando contemplando la fabulosa vista de la ciudad y del río, del cielo y de la grúa, mi vista fue paseando por entre el único brazo de ese gigante, por entre las finas direcciones que marcaban sobre el cielo los cables de acero, por el pequeño esqueleto que nos sostenía y desde el por las largas y tensas sogas que sostenían nuestros cuerpos ; mi cuerpo tan frágil en ese vacío tan librado al viento, solo un pequeño hilo nos ata a esta vida y es tan solo una pe-que-ña resistencia contra toda fuerza que tira hacia abajo y tan frágiles somos, tan pequeñas luces etéreas. La soga tensa se corta , y estando sin resistencia,  sin fuerza que atraiga ¿tendría un instante para poder ver el latigazo que me desprendería del grupo ? posiblemente si, me contesto colgando a 45 metros de altura. Mas tarde me enteraría que esa necesidad se había paseado por las alturas del velódromo tocándonos a muchos de los que estuvimos arriba, Miedo, y como peste se contagia, (ya desde chicos  nos contagian su peste paralizante y primitiva pero efectiva arma de opresión usada constantemente contra nosotros desde cualquier lugar) pero aun así sabemos que eso, es algo que no podemos permitirnos en ninguno de los actos que cumplamos en nuestra vida.  He visto como muchas gentes se han dejado desbordar vaciar y llenar nuevamente, han contemplado y transitado tiempos no-habituales, he visto un tiempo de fiesta, superior emocionalmente y profundo hacia el interior. Buscando-la tierra nos contemplo. Centrados en nuestro propio ser, haciendo vibrar miles de almas que han visto cuanto de maravillas hemos encontrado generando, sorprendidos buscando flotando a tientas en la obscuridad y por momentos entre destellos de luces cegadoras jamas entendimos y la luna como nosotros, veía. Aun con los pies sobre tierra firme muchos tienen miedo, , miedo al jugar, miedo a lo no dicho y no conocido. Cuesta trabajo y se hace difícil abrirse, recibir otras formas que te lleven a transitar otros tiempos y vivir, ora como luz en estado gaseoso ora como musculo sudado, carne viva latiendo relajando y contrayendo ; pero miedo, miedo limpio y puro solo tuve de mi mismo, de la inmensidad que rodeaba mi pequeñez física, cuando me di cuenta que todo lo que abarcaba era parte de mi, siendo yo de ella y que seria aun yo desapareciendo al miedo me lo comí, cuando gritando ¡canten bien hermanos nunca sabemos cual es nuestro ultimo canto! tuve mi primer orgasmo a 50 metros de altura.

 

 

Lo real es lo que constantemente estamos creando, y el observador comprende cada imagen de un modo relativo según su visión personal pues al tener distintas experiencias dentro de su realidad le otorga variados sentidos a lo que vive. Doma como un ritual en donde el mito lo creo cada integrante, me plantea el por que de esperar que el tiempo de las cosas sea el que uno desea. La ansiedad, a muchos no les permitió disfrutar de lo no propuesto, de lo mágico del tiempo entre esos contrastes tan brutales (a la ¨acción¨ le corresponde un tiempo de ¨no-acción¨ ) y bajo algo tan poderoso recordar lo pequeño que es el hombre y lo grande que puede ser su corazón en una gran ceremonia, como pocas, donde diversos integrantes de esta sociedad fueron reunidos, y tal vez reconociéndose y abrazándose como hermanos por primera vez, compartieron un único sentimiento de fiesta. Ni la música ni la acción ritmó la poesía, esta se encuentra siempre mas adelante, así, se vuelve inútil la búsqueda de respuestas, simplemente por que no ahí existen preguntas, todo esta en la alegría. Las metáforas solo están como guías, como excusas para poder festejar algo tan simple como la vida.

Del asombro a la concientización de lo monumental, por momentos reconocemos internamente nuestros tiempos y nuestras medidas de referencia a la que estamos habituados como formas brillantes, vacias y frágiles flotando en un contexto de domas puntas finamente afiladas. Al no comprender tenemos miedo, ese miedo se diluye cuando creemos conocerlo y le adjudicamos un limite táctil, lo tocamos lo ubicamos a nuestro nivel y nos lo apropiamos, en ese momento ya lo podemos destruir. Nos creemos tener sabiduría y sensibilidad al nivel de lo que la vida nos ofrece sin ver que sus conceptos están ahí y son sencillos de leer, la imagen lo es todo por momentos no hay que buscar, solo sentir que es lo que estamos transitando. Nos han educado para leer y escribir pero jamas nos enseñaron a ver y sentir. . Tal vez por esto mismo la mayor parte del publico por momentos se vuelven críticos nefastos y burdos comparativos que buscan el error constante, cierren la boca por un momento en sus vidas y dejen hablar al corazón, así nosotros podremos entenderlos mejor. Cuan poco valemos hombres ! que tanto nos envanecemos de nuestras pequeñeces. Poco valemos por nuestros actos que tampoco significan nada cuando el tiempo arroja sus puñados de arena contra ellos haciéndolos deshacerse en volutas de humo reflejadas apenas por el destello de una estrella que se apaga ya. Valemos, eso si por el soplo divino que llevamos dentro. Por alguna fuerza insuflada desde mas allá, desde la región sin llanuras, sin tiempos ni fronteras donde todos los dioses moran. Valemos como hombres por algo de dios que tenemos y no es necesario estar a 50 metros de altura para ver que la alegria es un gran remedio para el mal, cada vez que accionamos en la alegria encendemos esa chispa divina que ,como prometeos, pronto su fuego sagrado nos convierte en sagrado el vivir.

 


 
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