| BARCELONA AFTER D-FORM |
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| Escrito por Germán de Souza | |
| 03.05.2005 | |
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Si bien Barcelona frente al mundo se muestra como una ciudad cosmopolita e intercultural que alberga a cientos de miles de personas provenientes de todo el planeta, a simple vista, podemos asegurar que está atravesando su peor momento socio-cultural. La política de la cultura oficial se ha transformado en política del entretenimiento, el espectáculo y la evasión, donde las cifras son más importantes que la calidad, los contenidos, los valores artísticos, sociales y representativos de las iniciativas emergentes. Así se transforma en un escenario para el turismo fácil, que entre cámaras fotográficas que se pasean por las Ramblas, quitan el alma a una urbe que va dejando su personalidad, para camuflarse y servir de escenario a consumistas compulsivos. Las inversiones inmobiliarias de los países fríos avanzan sobre una ciudad mediterránea que se ha olvidado de ser caliente. La represión aumenta día a día desde los niveles más inadvertidos y la censura es la principal herramienta de los programadores culturales a la hora de mostrar los resultados de una creatividad en ebullición. ![]() Cartel del Festival D-Form
Desde hace años Barcelona se ha caracterizado por albergar ciudadanos del mundo, con iniciativas culturales, económicas y/o sociales diversas, pero que hemos coincidido en un ámbito sociocultural común para desarrollar sus actividades.
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