| SEBASTIAN GUZ vs. NIÑO COSTRINI |
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| Escrito por Germán de Souza | |||||
| 30.04.2007 | |||||
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¿Quién ideó a quien? una pregunta que puede surgir al conocer a Sebastián Guz y al ver un espectáculo de Niño Costrini, destacado malabarista y clown, que lleva a escena de manera grotesca una ampliación de la propia imagen e imaginario de su creador. Nos hemos entrevistado electrónicamente con él, aunque aún no sabemos bien con quien de los dos.
-Si te refieres a mi persona, vengo de una familia perseguida en Argentina en los años 70 por ser librepensadores; y si te refieres a Costrini, como bien lo indica su nombre, viene de costra –vagabundo, homeless-, gente que ve la calle y sus relaciones con otros valores. -¿Cuáles son las características de este personaje? La locura, el desparpajo o la ternura son algunas de las características de este travieso niño que quiere jugar o reír, aunque sea de algunos tabúes de este mundo cada vez más reprimido. -Llevas muchos años trabajando con espectáculos de calle... primero en Argentina, luego en España… cómo es tu experiencia a través de las distintas etapas que has vivido actuando? -Al principio cuando empiezas a trabajar en la calle todo te parece bien y todo te gusta; eso es gracias a cierta inconsciencia que no te permite ver mucho, después de unos años te das cuenta que esa inconsciencia era lo mejor y quieres volver a ella, je je je... No, con los años te pones un poco más exigente en tu discurso y en lo que quieres comunicar. Creo que en mi caso, como en el de muchos colegas, aparte de viajar y conocer mundo, la idea es intentar cambiar un poquito la apatía y la idiotez mundial (últimamente está de moda no usar la cabeza, mirarse el ombligo y seguir al ganado sin cuestionar).
-Si te digo la verdad, creo que no somos tan distintos. A pesar de los miles de kilómetros, el color de la piel o las distintas (malditas) religiones, todos nos reímos de lo mismo. La vergüenza es universal. Ahora bien, en culturas como la japonesa donde apenas tienen contacto físico, es mucho más fácil ver caras de desconcierto al hacerles alguna broma; o en China, el único lugar del mundo que conozco que le haces una broma a un policía y la gente se asusta como si fuera algo terrible; aunque el policía se esté divirtiendo y riendo contigo, en fin... hay de todo. -¿Cuáles son, para ti, las claves del lenguaje escénico en el espectáculo de calle? -Supongo que la calle te lleva a una comunicación directa con la gente, todo lo grande y exagerado se va a apreciar bien ya que la calle está llena de ruido y estímulos que distraen al espectador. Pero ojo, también están los maestros del silencio y del minimalismo en la calle que también pueden sorprenderte!
-A mi me gusta jugar con la gente, ver sus ojos, sus respuestas y cómo no, que sean protagonistas también del espectáculo; eso es lo que hace que cada función sea distinta y a veces muy emotiva. -Hacer malabares como atracción principal en un espectáculo requiere de muchas horas diarias de entrenamiento, pero... hasta dónde debe llegar la técnica? Supongo que depende de tus expectativas artísticas o de tu talento. Durante el siglo pasado nos vendieron tantos héroes (tantos virtuosos) y la cosa sigue tan mal, que creo que la gente necesita ver más gente normal, más fracasados, más humanidad. Igualmente cuando ves malabaristas de la talla de Toto se agradece y mucho. -Siempre has incorporado el lenguaje musical en tus proyectos, tocando guitarra o acordeón... pero ahora con Los Kretinos lo utilizas como elemento principal... Antes de empezar con el circo tocaba la guitarra y cantaba en un grupo de punk-rock, y me encantaba. Después vino Xiclo donde la música era un ingrediente fuerte de nuestras creaciones; allí aprendí mucho de música de mis compañeros Fernando Santillán y su hermano Baltazar, la Ranita López y Victor Ávalos (Tomate), con los que tocábamos a veces hasta altas horas de la noche en nuestra carpa. Ahora con mi hermano Marianito en los Kretinos, es la excusa perfecta para poder cantar, criticar y divertirnos parodiando el mundo de la música.
-¿Qué es La Plaza de las Artes? -Cuando era adolescente y vivía en Madrid estaba lleno de locales de música, de gente en la calle, de diversidad cultural. Hoy en día, Madrid es sólo de un color y es el marrón diarrea. Y si no, que le pregunten a la gente que no quiere ir a bailar punchi-punchi, a la gente que quiere andar en bicicleta o al que quiere ir a ver a Leo Bassi! La Plaza de las Artes es un local con ése espíritu ochentero, lleno de espectáculos, de color, de música, de arte. Es un proyecto familiar hecho con mucho amor y ganas de divertirse, en un ambiente sano y cultural. Lamentablemente, con todas las trabas que le ponen a este tipo de locales en España, es como navegar en una tormenta constante. Quiero decir, te cierran a pesar que tengas todo lo que ellos dicen que necesitas, y te molestan hasta que bajes los brazos y vuelvas a algún trabajo de hombre gris....son unos reverendos hijos de puta! -¿En qué cosas sueña Sebas Guz/Costrini cuando duerme? -Últimamente en formar una familia con Ro; en seguir aprendiendo del cultivo y el campo, en encontrar más amor por el mundo y en que toda esta “era” de tecnología y evolución (mentirosa) sea sólo una horrible pesadilla! -¿Y cuando está despierto? -En volver a la cama a dormir.
PD: ¡Bien por la Newton que sigue resistiendo después de tantos años!
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-¿De dónde sale Costrini?
-Has estado actuando en diversos países los últimos
meses, Japón, México, China, Italia, Corea... ¿Qué respuesta has encontrado por
parte del público en culturas tan diferentes?
-¿Qué papel juega el público en tus espectáculos?
