| Artes de Calle :: EL TERROR DEL CAPITALISMO |
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| Escrito por Germán de Souza | |||||
| 01.01.2003 | |||||
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Como animal de costumbre, el ser humano transita la vida con el conformismo de realizarse siguiendo las pautas, retos y objetivos que nos venden los mass-media, esa especie de hipnotizador mediático que se canaliza a través de discursos televisivos, anuncios y mandatos escritos en los periódicos y revistas que controlan la comunicación. Lo que está bien y lo que está mal. Un juego de reglas, premios y castigos que hace cómplices a millones de ciudadanos en el mundo entero y los invita a ser jueces y testigos de aquellos que osan salirse de los cánones preestablecidos. Si no eres como se debe ser, entonces eres anormal, excéntrico, desobediente o en el peor de los casos ilegal. El sistema de legalidad o ilegalidad se dibuja en la realidad como un interruptor que alterna entre la impunidad y la injusticia, ahondando en la desigualdad, el privilegio de pocos y la indiferencia, premiando y castigando a quienes están dentro o fuera de esa ley, respectivamente. Con el tiempo, las leyes han convertido algunas manifestaciones artísticas en hechos vandálicos. Varios milenios atrás, cuando aún no existía el control mediático, las historias se contaban con dibujos y pinturas de carácter narrativo, conocidos hoy como jeroglíficos y pinturas rupestres. Varios siglos atrás, también los juglares y los saltimbanquis eran los encargados de transmitir las noticias a través de sus espectáculos callejeros, llamando la atención con sus atuendos, sus peinados, sus canciones y sus habilidades. Hoy en día, los graffitis y los espectáculos de calle son considerados “fuera de la ley”, muy a menudo, en diferentes puntos del planeta, inclusive en muchos de los que se autodenominan “del primer mundo”. Seguramente estos medios artísticos y de comunicación libre entre las personas, son el terror de los sistemas que controlan la información, ya que por ser un medio directo que atenta contra los principios del capitalismo. Antes de que existieran los mass-media la vida se vivía en las calles. La realidad era lo que sucedía en el entorno más próximo de las personas. Hoy, en cambio, la realidad de las personas está comprada por unos pocos interesados en usufructuar con la credibilidad y la estupidez de los más débiles. Porque es claro, ponerse de la acera de enfrente es una constante lucha, que quita la comodidad y el conformismo de aquellos que quieren sentarse en su sillón a ver la TV. Ahora, las calles se han convertido en un camino que une un lugar con otro. La vida se vive en espacios cerrados, de la casa al trabajo, donde los T.V. y los ordenadores nos distraen y dominan. Por si acaso, en las calles, existen también otros focos de desatención, denominados escaparates. Es irónico ver que los maniquíes llevan mejores ropas que los seres humanos, pero no es extraño, en un mundo donde las politicas del marketing son más fuertes que la pseudodemocracia misma. La vida que nos quieren hacer vivir es aquella que se puede comprar. ¿Y qué nos venden? Salud, seguridad, sensacionalismo, satisfacción, sexismo… a cambio, nos quitan educación, alimentación, cultura y hasta ciudadanía… Y tú, ¿en qué acera te paras?
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