| IV Festival de Danza Contemporánea de Buenos Aires |
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| Escrito por Nea Rattagan | ||||||||||||
| 07.03.2007 | ||||||||||||
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Mes de febrero. Ciudad. Calor. Vacaciones para algunos, retorno laboral para otros. Si combinas eso con algunos espacios culturales podrás enmarcar el IV Festival de danza contemporánea de Buenos Aires y colgarlo en tu pared... Fueron dos semanas de lo que podría llamarse otra “actitud Buenos Aires”, según catalogan los políticos de turno a los acontecimientos de la ciudad porteña. Aquí estamos. ¿Qué tiene la danza para mostrarnos, para decirnos? Vemos. Movimientos plásticos puestos en escena, juegos con el mundo virtual, pensamientos de una cabeza que hacen mover su cuerpo, sordo a nosotros que miramos. Música, luces, informática, modernas tecnologías. El hombre tecnócrata y post industrial se desplaza por el espacio, se mueve, se expresa. Todo tiene a su servicio, no todo a su alcance... Y allí está el movimiento de los cuantos, de los fotones, a una velocidad que genera materia, la materia humana que mueve energía y se desplaza. El movimiento del cuerpo, el movimiento de la palabra, el movimiento de la luz, el movimiento de la música, el movimiento virtual. Total movimiento en el festival de danza. Se me ocurre que entre las propuestas se podrían establecer dos caminos. El del intérprete que toma los avances tecnológicos y los usa para jugar con ellos entre el mundo real y el virtual; y el de aquel que propone volver a cero, al simple ejecutante con su voz, una luz, el vacío de la sala, y así mostrarse, desnudarse. El hombre del siglo XXI ¿es un ser cibernético?, ¿es una masa de energía? Es ambas. Su expresión estuvo festejada en este acontecimiento urbano. Hubo danza, teatro, poesía, proyecciones y hasta un proyecto de composición instantánea con muestra final. Entre las obras que jugaban con la tecnología virtual, podemos nombrar a la presentada por Edgardo Mercado: “Plano difuso”; “Parto”, de Luis Garay; “Karo Vertical” del grupo Reverso-Soma; de las cuales las dos primeras proponían un juego con lo virtual que recordaba la idea de “Matrix”, del hombre como parte de la máquina, con toques de humor. Entre las otras me parece interesante destacar el trabajo de Fabián Gandini con “La garza sobre el agua” y su parodia del preparativo del bailarín, Mabel Dai Chee con su erótica poética en “A punto de ebullición”, y Valeria Pagola con sus voces en “Las que me habitan”. Además de los típicos gestos de butoh argentino, lentos (eso si que es volver a cero), pero expresivos, aunque a veces somnolientos; y las participaciones como invitados de la compañía del I.U.N.A. y del San Martín, (fuera de estos dos caminos propuestos, dentro de lo más “institucional”, bah). .D.: a la Organización de “actitud Buenos Aires” hay que decirle que habría que ajustar el tema de los espacios programados porque mucha gente se quedó afuera por falta de capacidad. Y la cuestión de la cola para las entradas era tediosa (cuando las conseguías, ya que, ¿cuántos se quedaron sin ellas?) ¿No sería mejor programar en salas con mayor capacidad o aumentar los días de programación? De todas maneras, y esto es lo que vale... ¡llegamos al IV Festival de danza contemporánea de Bs.As.!
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