| Un Encuentro con Martín Karadagian |
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| Escrito por Mauri Kurcbard | |
| 05.08.2003 | |
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Página 1 de 2 Era el año 1985 y trabajaba de redactor freelance en la revista de humor “Satiricón” de Buenos Aires, la histórica revista de Oskar Blotta. Cada tanto llegaba a la redacción y tiraba ideas, ellos me daban el visto bueno y me largaba a producir la nota. Asi habían pasado varios artículos de toda clase, algunos memorables como ir a preguntarles a los locos del Hospital Borda “¿Cómo hacer para pagar la Deuda Externa?” y otros olvidables como un aburrido reportaje a Blanca Cotta, la cocinera del Diario Clarin, que por suerte jamas se publicó. Esa mañana me dirigí a la redacción con una idea cómica: producir una nota fotográfica que fuera una movilización hasta las oficinas de Martín Karadagian, para reivindicar su titulo de Campeón Mundial de Catch televisivo frente a la usurpación que le estaba haciendo un tal “Mr Moto”, con un programa en canal 11 que era una imitación ridícula del originalísimo “Titanes en el Ring”, donde Martín Karadagian era siempre el Campeón del Mundo. El programa de Mr Moto, “Gigantes de la Lucha”, era una vulgar sucesión de personajes que actuaban una pelea y que no tenían la misma gracia que los de Martín, cuyas peleas eran de un realismo que incluía sangre, órganos, rotura de huesos y a veces hasta posiciones de tortura como pegarle al adversario mientras le tenían los brazos entrelazados en las sogas del ringside, ante la indiferencia del arbitro, notoriamente corrupto. Una delicia. Como era de esperar me aprobaron la idea con el requisito de que antes lo fuera a ver a Martín personalmente para tener su autorización. Ya tenía todo, incluso a los que se movilizarían, un grupo de actores amigos a quienes la idea les resultaba muy divertida. Conseguí su teléfono y concerté una entrevista con su secretario para el día siguiente en sus históricas oficinas de Callao y Corrientes, diciéndole que se trataba de un sencillo reportaje para recordar su vida. Ya en el 74 “Satiricón” le habia hecho una nota muy buena y él la recordaba muy bien. Martín venia de un periodo de ostracismo de 2 o 3 años, motivado por una amputación de su pierna derecha a raíz de una gangrena que lo obligaba a un reposo casi eterno. Esta jubilación obligada era lo que Mr Moto aprovechaba para ocupar el lugar que el Rey del Catch habia dejado vacante por la fuerza de la naturaleza de su enfermedad. El rating de Mr Moto no era muy alto pero daba bronca. A mi especialmente, que desde niño habia sido fanático de Martín, de sus programas y de sus personajes, a quienes me conocía de memoria como todos los niños de la época. Para mi sorpresa, el que me recibió fue “Joe Galera”. Lo que parecía ser un antipático y seco valet del campeón del Mundo, tal vez un personaje más, era en realidad su secretario personal, un personaje más que atento, cordial y locuaz, que me abrió la puerta con una de las sonrisas más amplias que yo recuerde. Luego de los buenos días de rigor y de ofrecerme café turco me pidio que espere diciéndome: ...“El Campeón del Mundo se esta preparando para su entrevista...”. Joe se retiro. Mire de reojo la sala de recepción. Era un cuarto pequeño repleto de cajas de distinto tamaño con muñequitos de plástico de los luchadores de su programa que él vendía a los mayoristas revendedores. Y todas las habitaciones eran iguales. Las paredes tenían pegados los afiches de sus presentaciones en las ciudades del interior, pero seguían pobladas de cajas que parecían no terminar nunca. Minutos mas tarde Joe volvió diciéndome que el “Campeón esta listo para recibirlo” Era un momento memorable de mi vida: el Campeón de Mi Infancia estaría frente a mí, el Ídolo de millones de niños argentinos seria recordado por mis ojos para siempre, todavía no lo habia visto y los nervios me recorrían por completo. Joe me acompañó. Crucé la puerta y ahí estaba. Era él. El Gran Martín Karadagian.
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