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| ROYAL DE LUXE ::: La Pequeña Gigante |
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| Artículos - Espectáculos de Calle | |||
| Escrito por Diego Altabás | |||
| Lunes, 19 de Marzo de 2007 01:00 | |||
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El XIV Festival Internacional Teatro a Mil (FITAM) en Santiago de Chile recibió nuevamente a la compañía francesa de teatro de calle Royal de Luxe. En esta oportunidad el grupo arribó con una producción descomunal que duró cuatro días y que puso en vilo a la ciudad con altas dosis de delirio escénico, humor y poesía a grandes dimensiones.
JUEVES 25 DE ENERO // ¿ALGUIEN VIÓ AL RINOCERONTE? Las paredes hablan en Santiago de Chile: grafittis, tags, bombas y murales, todos jeroglíficos de la cultura hip hop, son el envoltorio urbano de la capital chilena. En una de ellas un stencil anunciaba la búsqueda de un rinoceronte; la recompensa, diez mil pesos chilenos. La ciudad, de calles limpias y carabineros verde falcon, amanecía a puro sol para ser testigo principal del comienzo del fin. Es que la decimocuarta edición del FITAM, que había empezado hacía veinte días, daba sus últimos pasos y dejaba una frutilla de siete metros para coronar el cierre del encuentro con sus gigantes de lujo y cientos de miles de espectadores.
En Chile los franceses tienen sus antecedentes: el primero fue el espectáculo “Roman-photo” en 1989, obra que narra los pormenores de la producción de una fotonovela que cuenta una truculenta historia de amor; luego en el 2000 presentaron “Pequeños cuentos negros”, sobre diversos relatos costumbristas africanos representados según el orden que el público dicte antes de comenzar; y hace tres años arribaron con una propuesta por demás atrayente: “¡Oferta! Dos espectáculos en uno”, donde cuentan las andanzas de una compañía de teatro en decadencia y al borde de la quiebra que decide, para atraer al público, ofrecer dos obras al mismo tiempo y sobre el mismo escenario: “Hamlet”, de Shakespeare y “El enfermo imaginario”, de Moliere. Así evoluciona el lazo entre el país trasandino y la gran Royal, que este verano duplicó la apuesta y pisó fuerte, literalmente hablando, por las calles de Santiago.
VIERNES 26 DE ENERO // DESAYUNO CON BACHELET
Por la tarde, y luego de hacer sus necesidades, retomó el recorrido pero esta vez sobre el techo de un auto. El gran desfile, casi siempre acompañado por un segundo camión con una banda de rock que marcaba el ritmo de las acciones, hizo una detención para que algunos niños trepen a los brazos de la gigante a modo de columpio, para finalmente volver al camino sobre un monopatín a escala. Una vez en la Plaza de Armas los liliputienses la engancharon a una segunda grúa con un brazo kilométrico que la elevó por los aires. En las alturas la niña bailó, mientras los espectadores aplaudían cada uno de sus pasos. Para terminar con el agotador día, donde no hubo noticias del escurridizo rinoceronte, cambió su vestido verde por un camisón para caer en un sueño profundo. Mientras el océano de gente despejaba la zona, unos parlantes reproducían el ruido de un grillo varias cuadras a la redonda. Así seguiría toda la noche.
SÁBADO 27 DE ENERO // UNA TRAMPA PARA EL RINO
DOMINGO 28 DE ENERO // DESFILE Y DESPEDIDA
“La visita del sultán de las Indias con su elefante viajando en el tiempo”, obra creada para conmemorar el centenario de la muerte de Julio Verne, es el último y actual montaje que desde marzo de 2005 la compañía viene presentando por diversas ciudades de Europa como Amiens -en donde falleció Verne-, Londres, Bilbao, Anvers y Calais. En esta producción cuentan la historia de un ambicioso proyecto alentado por un sultán para la construcción de un gran elefante capaz de viajar en el tiempo. A partir de esta fábula el grupo diseñó un gigantesco paquidermo robótico que pesa cuarenta y dos toneladas, mide más de nueve metros, camina y tira agua como los elefantes de verdad. Se necesita la participación de más de doscientas personas entre técnicos y actores para moverlo. Las acciones, que suceden en entregas durante cuatro días, incluyen además la participación de otra muchacha de diez metros que llega en una nave y que al finalizar el recorrido retorna en un cohete. En nuestro país se recuerda a la Royal de Luxe con nostalgia luego de la mítica visita junto al grupo Mano Negra a bordo del barco Cargo 92, para el quinientos aniversario del descubrimiento de América. En cambio, en los últimos siete años la Royal visitó tres veces territorio chileno. El deseo se trasviste en pregunta y queda flotando inevitablemente: ¿Cuándo volverá un espectáculo callejero, de categoría internacional, gratuito y de gran escala a Buenos Aires?
Desde Santiago de Chile
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LA PEQUEÑA GIGANTE Y SU TIO ESCAFANDRA.
PRECIOSO ESPECTACULO,TIERNO,QUE LLENA EL CORAZON DE ALEGRIA Y PAZ PARA CHILE.! |







El XIV Festival Internacional Teatro a Mil (FITAM) en
Santiago de Chile recibió nuevamente a la compañía francesa de teatro de calle
Royal de Luxe. En esta oportunidad el grupo arribó con una producción
descomunal que duró cuatro días y que puso en vilo a la ciudad con altas dosis
de delirio escénico, humor y poesía a grandes dimensiones.

Pero no sería un jueves más, de todos los jueves del
año para los santiaguinos. En pleno centro, donde las avenidas importantes,
esas que llevan oficinistas y trabajadores de un lado al otro, aparecía la primera
señal de que había gato encerrado. O mejor dicho, rinoceronte suelto. Un choque
monumental entre dos colectivos de pasajeros y un pequeño auto hacía las veces
de escenografía-instalación, apilados como juguetes, sin víctimas y demasiadas
explicaciones. Los peatones y automovilistas todavía dormidos no creían lo que
sus ojos aseguraban. Las respuestas, para alivio de los fatalistas
desprevenidos, empezarían a llover a través de los diarios y la televisión local.
El falso accidente era una acción del mega montaje “La Pequeña Gigante”, que la Royal de Luxe daría inicio
oficial al día siguiente. La fábula, dirigida y creada por el excéntrico Jean
Luc Courcoult, alma y cerebro de la compañía, narra: “Un rinoceronte metálico
que escapó de África aparece una mañana en las minas de cobre de Chile.
Asustado por el tamaño de las máquinas y de los camiones gigantes, recorrió el
campo hasta el día en donde, agotado, se escondió en las calles de Santiago
provocando graves daños materiales. La pequeña gigante, bien conocida por las
autoridades gracias a sus aventuras en Europa, fue llamada con el fin de
capturar al animal”.
El público, que llegó
temprano a la cita para despertar a la niña gigante, copó la
Plaza Prat, frente al Mercado Central. Allí,
en medio de la muchedumbre y los preparativos para comenzar con la caminata, la
niña dormía plácidamente en una reposera XXL. A su alrededor un ejercito de
liliputienses vestidos de riguroso traje de época rojo terciopelo, aguardaban
calmos como en una maqueta. Con todos los mecanismos en su lugar apareció la
presidenta Michelle Bachelet para desayunar brevemente con la salvadora y
encomendarle la búsqueda del rinoceronte que tenía patas para arriba a toda
Santiago. La francesita aceptó la tarea y puso manos a la obra. Con los ojos
bien abiertos inició la peregrinación por las calles ante el delirio de chicos
y grandes. Enganchada a una grúa de construcción y manipulada hasta el más
mínimo detalle; porque la protagonista pestañea, respira, camina, saluda y
mueve cada parte de su cuerpo como cualquier nena de cinco años, arribó a la
zona de Recoleta, donde la esperaba una merecida siesta en una cama
confortable.
Por la mañana la pequeña despertó ante cincuenta mil
pares de ojos que la vieron ducharse antes de encarar para el Museo de Bellas
Artes. A un costado aguardaba una enorme jaula vacía con muchos kilos de
lechuga en su interior. Parada bajo la lluvia de la bañera miraba el accionar
de sus titiriteros como si de hormigas obreras se trataran. En las creaciones
de la Royal el
artificio aparece con lujo de detalles, no existe un adentro y afuera, los
técnicos son actores de reparto y viceversa, mientras millares de cabecitas acompañan
desde las veredas. Luego del aseo matutino la gran maquinaria
poético-escenográfica puso en marcha los motores. En el trayecto hubo tiempo
para saborear un helado de palito de dos metros de largo. La siesta esta vez
fue sobre una valija, rodeada de chicos alucinados por salir en una foto junto
a la estrella de la tarde. Al final del día y luego del último trayecto, la
heroína llegó frente al Palacio de la
Moneda donde la esperaba su cama, y la trampa cubierta por
una lona con sello de Valparaíso. La niña directo al sobre hasta el domingo.
Luego de la clásica ducha
una troupe de liliputienses de traje azul develó el misterio. Efectivamente la
trampa había dado resultado ya que adentro rugía el famoso rinoceronte. La
bestia, de cinco metros de largo con un imponente armazón recubierto de metal y
madera, daba patadas a la reja, expelía vapor por la nariz, baba de la boca y
defecaba una sustancia verde y hedionda. La caravana tomó rumbo a Plaza Italia,
desde donde partió el último viaje de los protagonistas, luego, claro está, de
la última siesta. Por la tarde realizaron el trayecto final atravesando Alameda
(la Av. 9 de
Julio de Santiago) hacia el ex aeródromo de Los Cerrillos, desde donde niña y
animal partirían a Valparaíso. Sin dudas fue la etapa más emotiva, con la pequeña
gigante al frente saludando a diestra y siniestra, seguida por el rinoceronte
enjaulado y la estoica banda de rock a la cola. En las calles unas trescientas
mil personas daban un efusivo y cariñoso adiós, que hasta el político más
popular soñaría.


















