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ROYAL DE LUXE ::: La Pequeña Gigante

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Artículos - Espectáculos de Calle
Escrito por Diego Altabás   
Lunes, 19 de Marzo de 2007 01:00

Royal de Luxe ::: La Pequeña Gigante El XIV Festival Internacional Teatro a Mil (FITAM) en Santiago de Chile recibió nuevamente a la compañía francesa de teatro de calle Royal de Luxe. En esta oportunidad el grupo arribó con una producción descomunal que duró cuatro días y que puso en vilo a la ciudad con altas dosis de delirio escénico, humor y poesía a grandes dimensiones.

El XIV Festival Internacional Teatro a Mil (FITAM) en Santiago de Chile recibió nuevamente a la compañía francesa de teatro de calle Royal de Luxe. En esta oportunidad el grupo arribó con una producción descomunal que duró cuatro días y que puso en vilo a la ciudad con altas dosis de delirio escénico, humor y poesía a grandes dimensiones.

 

Royal de Luxe ::: La Pequeña Gigante

JUEVES 25 DE ENERO // ¿ALGUIEN VIÓ AL RINOCERONTE?

   Las paredes hablan en Santiago de Chile: grafittis, tags, bombas y murales, todos jeroglíficos de la cultura hip hop, son el envoltorio urbano de la capital chilena. En una de ellas un stencil anunciaba la búsqueda de un rinoceronte; la recompensa, diez mil pesos chilenos. La ciudad, de calles limpias y carabineros verde falcon, amanecía a puro sol para ser testigo principal del comienzo del fin. Es que la decimocuarta edición del FITAM, que había empezado hacía veinte días, daba sus últimos pasos y dejaba una frutilla de siete metros para coronar el cierre del encuentro con sus gigantes de lujo y cientos de miles de espectadores.

Royal de Luxe ::: La Pequeña Gigante     Pero no sería un jueves más, de todos los jueves del año para los santiaguinos. En pleno centro, donde las avenidas importantes, esas que llevan oficinistas y trabajadores de un lado al otro, aparecía la primera señal de que había gato encerrado. O mejor dicho, rinoceronte suelto. Un choque monumental entre dos colectivos de pasajeros y un pequeño auto hacía las veces de escenografía-instalación, apilados como juguetes, sin víctimas y demasiadas explicaciones. Los peatones y automovilistas todavía dormidos no creían lo que sus ojos aseguraban. Las respuestas, para alivio de los fatalistas desprevenidos, empezarían a llover a través de los diarios y la televisión local. El falso accidente era una acción del mega montaje “La Pequeña Gigante”, que la Royal de Luxe daría inicio oficial al día siguiente. La fábula, dirigida y creada por el excéntrico Jean Luc Courcoult, alma y cerebro de la compañía, narra: “Un rinoceronte metálico que escapó de África aparece una mañana en las minas de cobre de Chile. Asustado por el tamaño de las máquinas y de los camiones gigantes, recorrió el campo hasta el día en donde, agotado, se escondió en las calles de Santiago provocando graves daños materiales. La pequeña gigante, bien conocida por las autoridades gracias a sus aventuras en Europa, fue llamada con el fin de capturar al animal”.

   En Chile los franceses tienen sus antecedentes: el primero fue el espectáculo “Roman-photo” en 1989, obra que narra los pormenores de la producción de una fotonovela que cuenta una truculenta historia de amor; luego en el 2000 presentaron “Pequeños cuentos negros”, sobre diversos relatos costumbristas africanos representados según el orden que el público dicte antes de comenzar; y hace tres años arribaron con una propuesta por demás atrayente: “¡Oferta! Dos espectáculos en uno”, donde cuentan las andanzas de una compañía de teatro en decadencia y al borde de la quiebra que decide, para atraer al público, ofrecer dos obras al mismo tiempo y sobre el mismo escenario: “Hamlet”, de Shakespeare y “El enfermo imaginario”, de Moliere. Así evoluciona el lazo entre el país trasandino y la gran Royal, que este verano duplicó la apuesta y pisó fuerte, literalmente hablando, por las calles de Santiago.

 

VIERNES 26 DE ENERO // DESAYUNO CON BACHELET

Royal de Luxe ::: La Pequeña Gigante   El público, que llegó temprano a la cita para despertar a la niña gigante, copó la Plaza Prat, frente al Mercado Central. Allí, en medio de la muchedumbre y los preparativos para comenzar con la caminata, la niña dormía plácidamente en una reposera XXL. A su alrededor un ejercito de liliputienses vestidos de riguroso traje de época rojo terciopelo, aguardaban calmos como en una maqueta. Con todos los mecanismos en su lugar apareció la presidenta Michelle Bachelet para desayunar brevemente con la salvadora y encomendarle la búsqueda del rinoceronte que tenía patas para arriba a toda Santiago. La francesita aceptó la tarea y puso manos a la obra. Con los ojos bien abiertos inició la peregrinación por las calles ante el delirio de chicos y grandes. Enganchada a una grúa de construcción y manipulada hasta el más mínimo detalle; porque la protagonista pestañea, respira, camina, saluda y mueve cada parte de su cuerpo como cualquier nena de cinco años, arribó a la zona de Recoleta, donde la esperaba una merecida siesta en una cama confortable.

   Por la tarde, y luego de hacer sus necesidades, retomó el recorrido pero esta vez sobre el techo de un auto. El gran desfile, casi siempre acompañado por un segundo camión con una banda de rock que marcaba el ritmo de las acciones, hizo una detención para que algunos niños trepen a los brazos de la gigante a modo de columpio, para finalmente volver al camino sobre un monopatín a escala. Una vez en la Plaza de Armas los liliputienses la engancharon a una segunda grúa con un brazo kilométrico que la elevó por los aires. En las alturas la niña bailó, mientras los espectadores aplaudían cada uno de sus pasos. Para terminar con el agotador día, donde no hubo noticias del escurridizo rinoceronte, cambió su vestido verde por un camisón para caer en un sueño profundo. Mientras el océano de gente despejaba la zona, unos parlantes reproducían el ruido de un grillo varias cuadras a la redonda. Así seguiría toda la noche.  

 

SÁBADO 27 DE ENERO // UNA TRAMPA PARA EL RINO

Royal de Luxe ::: La Pequeña Gigante   Por la mañana la pequeña despertó ante cincuenta mil pares de ojos que la vieron ducharse antes de encarar para el Museo de Bellas Artes. A un costado aguardaba una enorme jaula vacía con muchos kilos de lechuga en su interior. Parada bajo la lluvia de la bañera miraba el accionar de sus titiriteros como si de hormigas obreras se trataran. En las creaciones de la Royal el artificio aparece con lujo de detalles, no existe un adentro y afuera, los técnicos son actores de reparto y viceversa, mientras millares de cabecitas acompañan desde las veredas. Luego del aseo matutino la gran maquinaria poético-escenográfica puso en marcha los motores. En el trayecto hubo tiempo para saborear un helado de palito de dos metros de largo. La siesta esta vez fue sobre una valija, rodeada de chicos alucinados por salir en una foto junto a la estrella de la tarde. Al final del día y luego del último trayecto, la heroína llegó frente al Palacio de la Moneda donde la esperaba su cama, y la trampa cubierta por una lona con sello de Valparaíso. La niña directo al sobre hasta el domingo.

 

DOMINGO 28 DE ENERO // DESFILE Y DESPEDIDA

Royal de Luxe ::: La Pequeña Gigante   Luego de la clásica ducha una troupe de liliputienses de traje azul develó el misterio. Efectivamente la trampa había dado resultado ya que adentro rugía el famoso rinoceronte. La bestia, de cinco metros de largo con un imponente armazón recubierto de metal y madera, daba patadas a la reja, expelía vapor por la nariz, baba de la boca y defecaba una sustancia verde y hedionda. La caravana tomó rumbo a Plaza Italia, desde donde partió el último viaje de los protagonistas, luego, claro está, de la última siesta. Por la tarde realizaron el trayecto final atravesando Alameda (la Av. 9 de Julio de Santiago) hacia el ex aeródromo de Los Cerrillos, desde donde niña y animal partirían a Valparaíso. Sin dudas fue la etapa más emotiva, con la pequeña gigante al frente saludando a diestra y siniestra, seguida por el rinoceronte enjaulado y la estoica banda de rock a la cola. En las calles unas trescientas mil personas daban un efusivo y cariñoso adiós, que hasta el político más popular soñaría.

   “La visita del sultán de las Indias con su elefante viajando en el tiempo”, obra creada para conmemorar el centenario de la muerte de Julio Verne, es el último y actual montaje que desde marzo de 2005 la compañía viene presentando por diversas ciudades de Europa como Amiens -en donde falleció Verne-, Londres, Bilbao, Anvers y Calais. En esta producción cuentan la historia de un ambicioso proyecto alentado por un sultán para la construcción de un gran elefante capaz de viajar en el tiempo. A partir de esta fábula el grupo diseñó un gigantesco paquidermo robótico que pesa cuarenta y dos toneladas, mide más de nueve metros, camina y tira agua como los elefantes de verdad. Se necesita la participación de más de doscientas personas entre técnicos y actores para moverlo. Las acciones, que suceden en entregas durante cuatro días, incluyen además la participación de otra muchacha de diez metros que llega en una nave y que al finalizar el recorrido retorna en un cohete.

   En nuestro país se recuerda a la Royal de Luxe con nostalgia luego de la mítica visita junto al grupo Mano Negra a bordo del barco Cargo 92, para el quinientos aniversario del descubrimiento de América. En cambio, en los últimos siete años la Royal visitó tres veces territorio chileno. El deseo se trasviste en pregunta y queda flotando inevitablemente: ¿Cuándo volverá un espectáculo callejero, de categoría internacional, gratuito y de gran escala a Buenos Aires?

 

Desde Santiago de Chile
Fotos: Alberto Brescia