IV FESTIVAL CAMBALACHE :: La fuerza de un abrazo

por  Nea Rattagan 19 Enero 2008
IV Festival CambalacheCaminando por la urbe una tarde de este diciembre me descubro mirando un cartel donde dos personas se abrazan como si una se arrojara sobre la otra. Parece como si alguna fuerza ajena empujara a una de ellas a arrastrar al otro para dejarlo prendido en un abrazo. Un abrazo que es pasión y entrega. También es una escena teatral, es un movimiento de danza, es una...

Caminando por la urbe una tarde de este diciembre me descubro mirando un cartel donde dos personas se abrazan como si una se arrojara sobre la otra. Parece como si alguna fuerza ajena empujara a una de ellas a arrastrar al otro para dejarlo prendido en un abrazo. Un abrazo que es pasión y entrega. También es una escena teatral, es un movimiento de danza, es una imagen visual, una fotografía retocada. Es una obra contemporánea y urbana. Es fusión. Es el cartel del 4º Festival Cambalache de tango, teatro y danza, salpicando algunas fachadas de la ciudad porteña.

IV Festival Cambalache 

El Festival Cambalache propone la unión de diferentes lenguajes expresivos bajo el cielo del universo “tanguero”. El tango como una música que llena el espacio de la milonga, de la cocina o de la calle. El tango, tal vez, como filosofía representativa de la ciudad. Una filosofía heterogénea que combina abuelos y jóvenes, tradición y renovación, conservadurismo y  moderna experimentación. E incluso sobriedad y parodia, en un mundo donde lo que prima es el encuentro. Como en la fusión. Como en el abrazo.

Así el Festival en su cuarta edición propone un encuentro de diversos grupos que se aventuran a fusionar  atravesados por el lente del tango. En una breve semana, distintas compañías y personajes del mundo artístico milonguero nacional e internacional, se enlazan en una serie de espectáculos, proyecciones, talleres y mesas redondas.

Recorriendo las salas que lo cobijan, la mayoría aledañas al antiguo mercado del Abasto –hoy devenido shopping-, podemos entretenernos y hasta deleitarnos con algunas de las propuestas. Un atardecer, por ejemplo, entramos libres y gratuitos en la esquina que habita el Cátulo, a despacharnos con proyecciones de videos que ofrecen una interpretación libre del tango como video danza. Podemos ver experimentaciones desde distintos ángulos: desde lo visual, lo plástico, lo propiamente dancístico (si se puede decir así...), o desde la animación digital. Una conjugación internacional del tango en cortometraje, con participaciones de Argentina, Alemania, Inglaterra, Italia, Francia, España y Venezuela.

Los espectáculos también nos seducen, increpan o alegran. Las propuestas innovan combinando el tango con teatro, danza aérea, proyecciones, danza contemporánea, poesía, humor y hasta danza integradora con discapacitados muy capacitados para la expresión. Entre las representaciones podemos destacar la frescura aérea de “2 tangos y 1 milonga” de la Cía de danza de Brenda Angiel, la fluidez de movimientos de “Brazos y abrazos” de la Cía de tango ¿Dejà vù?, la plasticidad y propuesta visual de  “Un día como este”, de Lucila Segura y Lautaro Cancela, la fusión de danza y proyecciones de  “Madness tango” de P. Pugliese y Noel Strazza , “El sonido de las caricias” del Grupo Ceta de Alemania, la propuesta integradora de “Transitango” desde Venezuela y el humor de “El sueño del pebete” de Enrique y Judita de Alemania, entre otras ofertas que incluyen una performance del Elenco de Tango del IUNA para la fiesta de cierre.

En una ciudad que es recorrida por peatones de nacionalidades variadas podemos disfrutar desde no hace mucho de la visión que tienen nuestros invitados  foráneos de la cultura porteña del tango. El Festival Cambalache propone un punto de encuentro multicultural y multiartístico, una fusión de lenguajes y lenguas a través de la expresión del arte. Un arte que no tiene fronteras, y que aunque encuentra limitaciones para expresarse, porque los apoyos son escasos, siempre tendrá un espacio para vivir porque siempre habrá alguien cuya fuerza de expresión será más fuerte que cualquier intento de represión.

 

 

Nos encontramos con José Garófalo, uno de los organizadores del Festival Cambalache. Descubrimos que detrás de escena, el grupo de gente que trabaja está formado por artistas que ceden su lugar de ego para formar parte de un equipo que posibilita un espacio de juego y experimentación para otros artistas.

—¿Cómo surge la idea de Cambalache?

La idea surgió hace cinco años con algunas charlas acerca de los problemas en común de producción artística que teníamos un grupo de bailarines-interpretes para mostrar nuestros espectáculos en condiciones dignas. Nos interesaba trabajar con una estética diferente al típico show de tango de exhibiciones, al show  “for export” o para turistas, o al de  la acrobacia sin contenido. De ahí surgió la idea de hacer un festival tipo maratón, con clases, show y fiesta.

—¿Cuándo empezó?

—El festival comenzó en el 2004, la primera edición fue por invitación, después decidimos ampliar el espectro e hicimos una convocatoria abierta para la segunda y llegaron propuestas desde el interior del país y el exterior, de Canadá, USA, Europa y Rusia. Es el único festival de este género en el mundo lo cual despierta mucha expectativa en el exterior.

—¿Tiene algún objetivo el festival? ¿Cuál es?

—El objetivo estético es muy amplio. Hay algunos puntos de partida y un abanico amplio de cómo llegar. Queremos un festival con pluralidad de manifestaciones artísticas con calidad, y poder brindarles una estructura más fuerte, con horarios para ensayar, técnica apropiada, difusión...Ayudar a pensar el espectáculo como un fenómeno escénico y que cada uno se dedique a lo suyo para que el show crezca. ¿Cómo hacer para llegar a esto?, vamos aprendiendo en el camino... Como es un festival muy humilde y autogestionado donde no cobran ni los artistas ni los organizadores, tenemos que garantizar condiciones dignas de producción. - Hoy en día hacer un festival autogestionado durante cinco años donde cuatro personas se ponen de acuerdo para convocar a un promedio de 150 artistas sin ganar un solo peso y tres años poniendo plata de nuestros bolsillos, garantizando condiciones para el desarrollo y puesta en escena de esos proyectos, en un medio como el del tango tan sobrevaluado económicamente (donde nadie ensaya sino hay cachet o gira de x medio), es muy difícil. Más allá de nuestros errores y aciertos apuntamos al crecimiento cada año. Creo que hay una mística y una filosofía de por medio.

  

 

José Garófalo es artista plástico y performer. Participó en exposiciones colectivas y en el teatro alternativo de los ’80. Hizo escenografías, puestas en escena, y posteriormente se dedicó al tango participando en el grupo Tango Protesta desde el 2001. Organiza la milonga “Porteño y Bailarín” y el Festival Cambalache. Actualmente trabaja con la galería Vasari donde está exponiendo hasta el 10 de enero de 2008.

 

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