ISONDU Trip

por  Diego Altabás 01 Octubre 2008

Una caída libre de varios segundos que provocó el grito unísono y desgarrador de todo el avión en medio del Atlántico, podríamos decir que ese primer sacudón fue el puntapié inicial de la gira de Isondú. El proyecto escénico que comparto con dos amigos desde hace un tiempo es una performance inspirada en leyendas guaraníes acerca de la creación de los insectos en la que cruzamos acciones ligadas al body-art y al malabar con diversos formatos lumínicos. Luego de dos años de preparativos y preproducción a pura autogestión online, emprendimos un tour de dos meses con actuaciones en los principales festivales de psy trance europeos. La road movie comenzaba a materializarse y con el correr del verano tomaría forma de rally caleidoscópico. Este es un diario de gira por esos días sincopados de cultura raver y underground urbano.

ISONDÚ KIDS

Isondu Trip: Eolica TenerifeLlegamos a Tenerife para participar del Eólica, un festival ecológico con bandas (Asian Dub Foundation, Juliette & The Licks, Zuco 103) y djs que se realiza en un predio de energía eólica con más de treinta molinos blancos gigantes que giran día y noche. Nos alojaron en un resort monstruoso con todos los lujos que una familia de nórdicos con camisas floreadas podría soñar. Esa noche en el festival generamos un buen pogo para el show de los ingleses con rasgos asiáticos. Al día siguiente actuamos en La Cúpula, un domo pentagonal cerrado, para unas cincuenta personas. Finalizado el festival cambiamos de realidad: del mega hotel “Paradise Park” al desolado camping “La Montaña Roja”.

Durante esos días conocimos a Débora, clown todo terreno que nos amadrinó el resto de la estadía. Entre varias situaciones bizarras fuimos invitados a “El Bosque Mágico”, el programa infantil que nuestra nueva amiga realizaba por un canal de televisión local. Decorados de cartón, un par de almohadones tirados en el piso y la conductora vestida de orca. En medio de ese cuadro de cuento de hadas de bajo presupuesto y niños que todavía no se atan los cordones, recaló nuestra performance con música electrónica solo apta para ravers sin párpados. Un sujeto con un traje antirradiación y máscara de gas, una larva mitad humano mitad insecto envuelta en plástico, dos seres con aspecto de mantis electrónicas malabareando objetos lumínicos. Esas imágenes en vivo en una pista a la madrugada con el público estimulado toxicamente es una cosa, pero eso mismo por la pantalla infantil un sábado a la mañana mientras los bajitos desayunan, pudo resultar un atentado visual del tipo guerrilla de la comunicación. ¡Sí chicos, vean como el señor dentro del huevo de plástico se asfixia y juega con la claustrofobia de sus pequeñas cabezas!

TORMENTA EN LOS ALPES

Isonbu Trip: Elmazing NightSalimos de la isla que recibe seres desesperados en balsas todos los días, y aterrizamos unas cuantas horas después en Zurich. Partimos directo hacia Elm, un pueblito de postal en medio de Los Alpes. Lo que seguía en el cronograma era Elmazing Night, una fiesta electrónica al aire libre en medio de la montaña con los prados de Heidi como testigos del agite. ¡Para acceder había que subir en teleférico mil quinientos metros! Vivimos la fantasía suiza de praderas cortadas con regla y sol pleno, hasta que el día de la fiesta llegó la pesadilla en forma de tormenta eléctrica. Empezó a llover y nunca paró. El mainfloor era un pantano imposible de cruzar, la nube no dejaba ver más allá de cinco metros y los rayos hacían puntería con los djs de turno. Con ese panorama salimos al escenario con nuestra mejor cara de insecto. La performance fue de lo más accidentada, con corte de sonido y como no podía ser de otra manera, lluvia y más lluvia. Volviendo al camarín, un resbalón en el barro hizo que todos los elementos rueden montaña abajo en el medio de la noche. Mas tarde en el VIP, fuimos abducidos por una simpática enfermera oriental provista de un botiquín marca Acme. A partir de ahí la noche siguió con dirección de Fellini, guión de Hofmann y criaturas de Giger. Quinientos metros más arriba caía nieve.

ALEMANIA EN TRANCE

Isondu Trip: Full MoonEn la cresta del verano participamos de los dos encuentros de psy trance más convocantes y sorprendentes de Alemania, en las afueras de Berlín: el Full Moon y el Vuuv Festival. En ambos casos una nube negra acompañó nuestros movimientos. El Full Moon se realiza en una ex base militar construida durante la segunda guerra por los alemanes y luego tomada por los rusos. En sus cuatrocientas hectáreas hay decenas de edificios abandonados, una pista de aterrizaje de dos kilómetros de largo y treinta hangares gigantes con techo de pasto. Ahí se juntan diez mil personas a bailar sin parar durante seis días. ¿Qué pensarían Adolf o Stalin al respecto? Estuvimos solo tres días y mojamos en los cuatro escenarios. Recuerdos de la pista a las siete de la mañana: una abuela de sesenta y pico con la cabeza rapada y llena de piercings haciendo el aguante; un loco Borda style dueño de un baile exótico, el grupo Fuck For Forest repartiendo flyers de su proyecto porno-cultural.

Isondu Trip: VuuvAl Vuuv ingresamos luego de pasar por un control policial comparable al paso de Tijuana. Allí tuvimos cuatro días de intercambio con artistas de varios países. Con espíritu de tribu todos los performers unimos fuerzas para intervenir las dos pistas por las noches. Hicimos los shows de apertura bajo una lluvia de fuegos artificiales y sumamos nuestros granitos de locura visual cuando el escenario central disparaba uno de los show de lasers más grandes de Alemania, convirtiendo a la pista en una batalla de Star Wars.

En los dos lugares vivimos situaciones similares: comidas de medio oriente, sesiones de baile, rondas de bongs, avistaje de sujetos exóticos, calor intenso, avispas, picado y armado, malabares, lluvias nocturnas y mucha psicodelia. En ese contexto conocimos a Momo, un mendocino de cincuenta y tantos, bombachas de gaucho, remera de El Bolsón y mirada alucinada, hijo del éxodo setentoso, ahora radicado en Ámsterdam. Su encuentro nos dejó un dulce sabor a terrón en las pupilas y su estela lisérgica nos acompañaría el resto del viaje.

WELCOME TO WALLYWOODS

Isondu Trip: WallywoodsDejamos atrás el campo y volvimos a Berlín para quedarnos un tiempo recorriendo el patio trasero y bohemio de Europa. Arribamos a una galería de arte alternativa, media border, de nombre Wallywoods. El día de nuestra llegada era su aniversario y había varias actuaciones de artistas amigos de la casa. Ahí entrábamos nosotros, que habíamos arreglado un show a cambio de hospedaje. La galería era el bunker de su dueño Paul, un artista plástico obsesionado con un objeto: la silla. Todas las paredes estaban íntegramente dibujadas con sillas, había esculturas y cuadros de sillas por todos lados. Además tenía once pianos de pie casi en pie y un set de batería que eran el principal pasatiempo de la fauna autóctona del lugar. En la fiesta había mucho espíritu artístico punkie en el aire, y un público que con el correr de las botellas fue borrando las convenciones teatrales que existen entre el espacio escénico y el espectador. Allí se dio la versión de Isondú más extrema de todo el viaje, con una primera fila de borrachos que nos recibió con un baño de birra. Nuestras acciones fueron seguidas por los gritos de ultratumba de un limado que había tomado el micrófono y de otro empecinado en robarnos los elementos en medio del show. Finalmente el aullido general fue un signo de aprobación. Luego de tomarse tantos cajones como para volver a construir el muro, la vermissage llegó a su fin y pudimos tirarnos unos días en el hall sobre los sofás menos manchados.

AMSTER-MAD

Isondu Trip :: AmsterMadLlegamos a Ámsterdam previo viaje diabólico en un auto a doscientos kilómetros por hora manejado por un conductor pasado de esteroides. Luego de muchas combinaciones dimos con nuestro refugio en la capital holandesa: el poblado ex okupa Ruigoord. Al cabo de treinta y cinco años de acciones comunitarias, diversas gestiones culturales, resistencia punk y cientos de movidas artísticas, la villa que en algún momento fue abandonada por sus pobladores y recuperada por unos jóvenes, hoy sigue con los ideales intactos. Allí fuimos a parar arrastrando nuestros bártulos. Dormimos en una habitación entre arañas pero con conexión wi fi, actuamos una noche para los moradores, y desde allí salimos todos los días en excursiones cannábicas para la zona verde (¿o era roja?).

EXPLOSIÓN PORTUGUESA

Isondu Trip: Boom FestivalArrancamos el trip principal de toda la gira desde Barajas subidos al Boom Bus nº 8, que nos llevaría sin escalas al festival. Cuando llegamos a Idanha-a-Nova, un pueblito cerca del predio del Boom Festival, la hecatombe. Una cola de catorce kilómetros de autos y veinte mil personas queriendo ingresar desde el viernes había rebalsado literalmente la zona. Desde ahí tuvimos que comenzar una peregrinación nocturna a pie junto a miles de personas de todo el mundo cargando nuestros casi cien kilos de materiales. Tras cinco extenuantes kilómetros una camioneta de la producción en busca de artistas nos rescató cual náufragos. Esa fue la primera impresión de la séptima edición del Boom, el festival más grande de cultura psy trance, ecología y psicodelia, que se realiza cada dos años en las montañas portuguesas.

Isondu Trip: Boom FestivalEl Boom es un encuentro de tribus digno de un estudio antropológico donde a lo largo de una semana treinta mil personas crean una comunidad con sus propias reglas, costumbres y ritos. Mezcla de campamento post nuclear onda Mad Max, personajes de Tolkien y espíritu flower power, pero a ciento cincuenta BPMs. Con el correr de los días el calor intenso, el constante polvo en el aire y las largas caminatas se vuelven rutina. Cada uno organiza su día a piacere: desayuno en el Açaí Point para arrancar con el Amazonas en las venas, algunos pasos en el Groovy Beach sobre una de las bahías, una conferencia sobre arte visionario en el Liminal Village, pasar por el Dance Floor a ver quién está friendo bailarines, buscar el atardecer en el Ambient Forest y empezar la noche en el TheatRoom con un espectáculo. Allí fueron nuestras dos actuaciones a sala llena en medio de un escenario enorme con vista al eclipse lunar. El día de nuestra presentación salió una nota sobre Isondú en el Daily Dragon, el periódico que se imprime durante el transcurso del festival. También hicimos una intervención en el escenario principal sobre el set de Kox Box, un dinosaurio de la escena, ante cinco mil personas.

Por la noche el plan podía ser ver una banda de world music en el Sacred Fire, cruzar el puente flotante para ver el parque de diversiones desde lejos, comprar indumentaria de elfo en el Flea Market, para terminar conectado a la pista central a pura aceleración. Podías separarte de tu grupo y no volver a verlo por uno o dos días; es que las dimensiones y la cantidad de gente eran exorbitantes. Los rumores corrían de boca en boca: a pesar del calor intenso el baño en el lago no estaba recomendado, ya que había una bacteria que te mandaba directo a colaborar con el proyecto de baños de permacultura; o que en el Anti Boom ya habían cinco mil personas (se realiza un festival gratuito en la costa de enfrente con el público que queda afuera); hasta llegar a la noticia de que había tres muertos. Una tarde el director, big brother máximo, anunció oficialmente que un compañero francés había fallecido. Era el primer caso en catorce años. Unos minutos después su dedo ponía play nuevamente en la maquinaria. Salimos de la gran burbuja con destino a Madrid una semana después, muchos miles seguirían para el Utopia, el after-boom que se realiza en otro paraje de Portugal. Entrábamos en una feliz melancolía que tendría su eco profundo por semanas.

LA BENDICIÓN DE GEORGE CLINTON


Isondu Trip George Clinton & Parliament FunkadelicCon la onda expansiva pasamos por Barcelona para actuar en el ciclo Caníbal Sound System de la Sala Apolo, luego de un recital de Los Tigres del Norte, y continuamos hacia Bruselas. Llegamos a la ciudad de Tintín sin una mochila (gentileza de Click Air) y encaramos para el Festival Feest in Het Park, esta vez solo a ver bandas. Como no podía ser de otra manera el clima iba del nublado llovizna a la lluvia zarpada, y así seguiría hasta nuestra vuelta definitiva. Con los tickets en la mano y las puertas cerradas del predio quedamos boyando en la entrada. Finalmente la tormenta explotó sobre nuestras cabezas. En el desbande encontramos un container abandonado en un descampado que fue nuestro hogar toda esa tarde. Una vez adentro vimos a Le Peuple de L´Herbe y a DJ Food & DK, quienes valieron cada segundo de la espera. Al día siguiente apareció el equipaje, hicimos algunas gorras callejeras esquivando la policía y un día antes de retornar a Buenos Aires fuimos a ver a George Clinton & Parliament Funkadelic. Atornillados a la valla del escenario, teniendo al gordo de dreadlocks multicolores a dos metros de distancia, vimos todo el show. Con la bendición del rey máximo del funk emprendimos en paz la vuelta a la otra realidad. Del otro lado del espejo lo de siempre: campo vs. gobierno, baches, televisión basura y un invierno en cuenta regresiva. El álbum de festivales se va completando con los años. ¿Qué seguirá ahora? ¿The Burning Man Project 2010 o Solar Eclipse en Australia 2012?

Fotos: DMA + migma + Bedo

(0 votos)

Escribir un comentario


Código de seguridad Refescar

Anuncio

Recuperar contraseña | Recuperar nombre de usuario

Tenemos 11 invitados conectado(s)
Share |