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A pesar de las amenazas
climáticas y de la lluvia que quiso empañar la inauguración del TAC, el
festival ha abierto las puertas de sus calles y salas para albergar una vez más
la programación de teatro y espectáculos de calle más atrevida
del territorio español. Más de sesenta
compañías se dan cita en Valladolid para representar cerca de doscientas
actuaciones en tan sólo cinco días.
Bajo una atmósfera un poco atípica
debido a las bajas temperaturas y lluvias desconcertantes se ha inaugurado en
el día de ayer el Festival de Teatro y Artes de Calle de Valladolid. A pesar de
los chubascos y nubarrones la nutrida y variada programación sigue adelante. En
la sección oficial podemos destacar la presencia de las compañías NeedCompany de Bélgica, con una puesta multimedia de
lenguaje teatral propio e innovador; Karlik Danza Teatro y Teatro del Silencio,
con “Una madre y sus hijos en el Purgatorio”, una coproducción entre chilenos
franceses y españoles; Baro D’Evel Cirq que pondrá en escena “Ï” en
co-producción con el festival; la unión de Kukai y Logela Multimedia —también
en co-producción con el festival—, quienes con la pieza “Latidos” unen la danza
tradicional vasca y el lenguaje audiovisual; los vascos Trapu Zaharra, Ville
Wallo y Kalle Hakkarainen presentando su espectáculo “Keskusteluja” que
investiga la fusión de la magia, los malabares y el video, Los Galindos, Azar
Teatro, los locales Alkimia 130, entre muchas otras. Este año, la compañía
homenajeada es Teatro Corsario y el trabajo de su director Fernando Urdiales,
tras veinticinco años de pisar tablas y muchos otros suelos de espacios no
convencionales con sus provocativas puestas.
Para esta edición la organización
del festival ha presentado su sección Valladolid Propone en reemplazo del
antiguo OFF, con una programación de 15 compañías de pequeño formato que
aspiran a estar programadas en la sección oficial del próximo año.
Todo
dispuesto entonces, para comenzar con esta maratón de espectáculos que
anualmente se da cita en esta ciudad de Castilla y León, paraguas en mano, o
bien, a mojarse, que al fin y al cabo es solo agua.
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